La semana pasada abundó en declaraciones desafortunadas de miembros prominentes del establishment morenista.

Por un lado, el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, a quien considero un amigo, se botó la puntada de asegurar que la mayoría de los que han enfermado de Covid-19 es “gente acomodada (...) Si ustedes son ricos tienen el riesgo; si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes”.

Supongo que basó su afirmación en la errónea creencia de que los pobres resisten más a las enfermedades. Y lo supongo porque en las redes sociales fueron muchos los que lo defendieron.

Aparentemente, tanto el gobernador como quienes creen como él, ignoran que está demostrado que los pobres son más susceptibles a contraer enfermedades contagiosas de las vías respiratorias, como el Covid-19, que los que pertenecen a las clases socioeconómicas medias y altas.

Luego, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, tuiteó para presentar mediante una liga el artículo de su esposo, el maestro e investigador de la UNAM, John Ackermann, que aparece en el número de la revista Proceso que circula esta semana.

El artículo empieza contradiciendo duramente a Barbosa, pero sin mencionarlo: “El coronavirus es una enfermedad profundamente democrática. No conoce fronteras de clase, raza, religión o región. Todos y todas somos igualmente susceptibles y no existe vacuna o remedio que se pueda adquirir en el mercado (...) Es falso que esta nueva enfermedad afecte principalmente a los privilegiados”.

Ignoro si los defensores del poblano se hayan ido contra el oriundo de Filadelfia, Pennsylvania, por contradecirlo. No me molesté en averiguarlo.

El tuit de Sandoval contiene algunas líneas del texto de su marido, el cual parece haber sido escrito en la década de los 60 del año pasado, por un comunista admirador de la entonces existente Unión Soviética: “La histeria actual se traduce en un miedo a la igualdad. Las élites del mundo enfrentan la dura realidad de que sus muros, rejas, ejércitos, guardaespaldas, escuelas y malls no han podido establecer una separación confiable entre ellos y los otros”.

Para este verdadero emisario del pasado, “la actual histeria alrededor del coronavirus es fundamentalmente un miedo a la igualdad, un pánico de parte de los privilegiados frente al trato estrictamente igualitario que están recibiendo de parte de la naturaleza”.

Otra distinguidísima morenista que también tuiteó un absurdo es la descendiente de aristócratas polacos vendidos a los zares rusos, Elena Poniatowska, quien el domingo escribió: “El calor es bueno contra el coronavirus y hoy amaneció especialmente caliente. Ojalá y así siga porque ayuda a destruirlo”.

Entiendo que la escritora ya no lee como antes; si no, tal vez hubiera leído que la OMS asegura que “las pruebas científicas obtenidas hasta ahora indican que el virus del Covid-19 puede transmitirse en cualquier zona, incluidas las de clima cálido y húmedo”.

Durante semanas el gobierno de la 4T le restó importancia a la pandemia que hasta anoche, según los voceros gubernamentales que han perdido toda su credibilidad, había infectado a 993 personas y matado a 20.

Ahora, unos morenistas distinguidos dicen o difunden mentiras sobre el Covid-19 o ideologizan un problema que a todos nos tiene en riesgo. Muy mal.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.