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Opinión

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Las estadísticas oficiales no muestran toda la realidad. Aquí un ejemplo

Eduardo Ruiz-Healy

Cuando se analiza la crisis de la industria turística mundial y nacional, generalmente se comenta cómo se están afectando las aerolíneas, los hoteles, los restaurantes y otros servicios relacionados con el turismo.

Y vaya que están siendo duramente golpeados estos negocios.

De acuerdo con el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC), debido a la pandemia de Covid-19, 100 millones de personas que trabajan en el sector turismo alrededor del mundo perderán sus empleos este año. En millones, éstos serán los empleos perdidos por región: Asia Pacífico: 63.4; Europa: 13.0; Norteamérica: 8.2; África: 7.6; Latinoamérica: 4.7; Medio Oriente: 2.6; Caribe: 1.2. Sólo en México quedarán sin empleo más de 2 millones de trabajadores de la industria turística.

El WTTC estima que las pérdidas que sufrirá el sector ascenderán a 2,689.4 millones de dólares. En México, de acuerdo con la Asociación de Secretarios de Turismo de México (Asetur), las pérdidas podrían superar los 10,000 millones de dólares.

Tan sólo las líneas aéreas podrían perder más de 300 millones este año, de acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). El director general y CEO, Alexandre de Juniac, dice que “el panorama de la industria se vuelve más oscuro cada día. La magnitud de la crisis hace que una recuperación aguda en forma de V sea poco probable. Siendo realistas, será una recuperación en forma de U, primero con un regreso más rápido de los viajes nacionales que los internacionales”.

Sin embargo, las estadísticas oficiales no reflejan toda la realidad porque no incluyen los datos de giros de negocio que oficialmente no pertenecen a la industria turística.

Me refiero al negocio de la renta de casas, departamentos, cuartos, ranchos y otros inmuebles con fines vacacionales a través de servicios como Aibnb, Tripping, HomeToGo, FlipKey, HomeAway, VRBO, HouseTrip, VayStays, VaycayHero, Luxury Retreats y Wimdu, por mencionar los 10 más importantes.

De acuerdo con ipropertymanagement.com, en el 2018 había 23,000 empresas rentando propiedades vacacionales en Estados Unidos y 115,000 alrededor del mundo. En conjunto, antes de la pandemia, ofrecían 10 millones de unidades para renta vacacional en 80,000 ciudades. En el 2019, atendieron a 32,000 millones de clientes y registraron ingresos de casi 58,000 millones de dólares, y para este año se esperaba que fueran superiores al de la industria hotelera mundial.

En la Ciudad de México, tan sólo a través de Airbnb y VRBO se ofrecían ayer 17,940 propiedades en renta vacacional, 55% de ellas casas o departamentos completos; 43%, habitaciones privadas, y 2%, cuartos compartidos.

En Playa del Carmen se ofrecían 13,097 propiedades, 9,163 en Cancún, 7,388 en Puerto Vallarta, 5,865 en Los Cabos, 5,836 en Acapulco, 3,835 en Guadalajara, 2,355 en Monterrey, 1,090 en Cozumel, 940 en Isla Mujeres, por anotar a algunas ciudades.

Al desplomarse el turismo, ¿cómo resultarán afectadas decenas de miles de personas cuya fuente de ingresos era una propiedad para renta vacacional? Y, en caso de que tuvieran trabajadores a su servicio para la administración, limpieza y mantenimiento de esas propiedades, ¿cuántos de ellos se quedarán sin trabajo?

Éste es un ejemplo de cómo las estadísticas oficiales generalmente no presentan en su totalidad la realidad de las cosas.

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Eduardo Ruiz-Healy

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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