Buscar
Opinión

Lectura 6:00 min

La Cultura de la Paz, Crisis Rusia-Ucrania

Pascual Hernández Mergoldd

Al pueblo de Ucrania 

El mundo es testigo de una nueva etapa en la crisis entre Rusia y Ucrania que empezó en marzo y abril de 2021, cuando Rusia desplegó alrededor de 100,000 soldados y equipo militar cerca de las fronteras con Ucrania. Se trata de la mayor movilización de fuerzas militares rusas desde la anexión de Crimea en 2014 a Rusia.

Para que Rusia retire sus fuerzas armadas exige que Ucrania no se integre a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la disminución de tropas y equipo militar de la OTAN en Europa Oriental. Estados Unidos y otros miembros de la referida organización han rechazado esas exigencias y han advertido a Rusia la aplicación de sanciones económicas si invade Ucrania. 

Rusia ha filtrado que, si la OTAN continúa expandiendo su apoyo militar a los países de Europa del este, podría considerar el despliegue de fuerzas a Venezuela y Cuba. 

A pesar de diversas conversaciones diplomáticas bilaterales entre Estados Unidos y Rusia, así como de Alemania y Rusia, realizadas en enero de este año, no han logrado atenuar la crisis, sólo se ha alcanzado un “apaciguamiento” parecido a lo que consiguió el Primer Ministro inglés ante la Alemania nazi antes de la invasión a Checoslovaquia.

No es posible ignorar que la Unión Europea depende en un 40% del gas que les proporciona Rusia, lo que significa que los gasoductos sean un arma geopolítica. Las reservas actuales de gas en el continente, en el caso de que Rusia cortara el suministro, permitiría a la Unión Europea soportar el desabasto sólo hasta el próximo verano.

El Presidente de Rusia se ha comprometido con su homólogo francés a continuar con la vía del diálogo y niega que tenga intenciones ofensivas. Sin embargo, el Ministerio de Defensa Ruso confirmó el sábado pasado el envío de equipo y material militar a Bielorrusia para desarrollar ejercicios militares conjuntos en un par de semanas.

Es evidente que los esfuerzos diplomáticos realizados para abordar la crisis provocada por la creciente presencia militar Rusa en las fronteras de Ucrania no han sido suficientemente eficaces, por lo que la intervención de mediadores que pudiera designar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es muy urgente.

Desde la Convención de la Haya para la Resolución Pacífica de Controversias Internacionales de 1899 se ha previsto que la mediación sea la vía para la reconciliación entre países. 

Por su parte, la Carta de las Naciones Unidas de 1945 y la creación de la ONU tuvieron como principal motivación la devastación de dos guerras mundiales que sus fundadores habían sufrido, su objetivo es evitar que las siguientes generaciones padezcan el flagelo de la guerra. 

Por eso no es casual que la referida Carta de las Naciones Unidas establezca en su artículo 33 que las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, deben tratar de buscar la solución aprovechando la mediación, principalmente. 

El Secretario General de la ONU, durante reunión celebrada en Ginebra en octubre de 2019, con motivo del conflicto en Siria, señaló que “La mediación no debe esperar a que se produzca un impasse militar o a que se solicite ayuda. Es necesario que haya mediación en todas las etapas del proceso de paz, desde la prevención hasta el mantenimiento de la paz, la consolidación de la paz y el desarrollo, incluso entre las partes en conflictos prolongados.” Esas ideas son de urgente aplicación en el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Durante décadas la ONU ha contribuido a poner fin a varios conflictos, frecuentemente a través de su Consejo de Seguridad, que es el principal órgano responsable de mantener la paz y la seguridad internacionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. Cuando el Consejo es alertado de una amenaza a la paz, la primera medida que debe adoptar es recomendar a las partes implicadas que intenten llegar a un acuerdo por medios pacíficos. En este caso, la mayor parte de los países involucrados en la crisis que se comenta integran al referido Consejo. 

Es inaceptable que la presidencia del Consejo, que este año corresponde a México, no haya dado señal alguna en relación con el conflicto que se comenta. Pareciera como si nuestro país sólo pudiera ver los asuntos que distraen a todos, como la revocación de mandato y los escándalos del hijo del Presidente.

Es indispensable que se establezcan y respeten principios para alcanzar una solución pacífica y evitar una conflagración.

La mediación es el mejor mecanismo pacífico de gestión, prevención y resolución de conflictos y controversias que fortalece las acciones para consolidar una efectiva cultura de la paz, ha probado su utilidad para gestionar, prevenir y resolver conflictos o controversias y que, por tanto, es una vía para proteger, fortalecer o recuperar la paz, la armonía y la cordialidad entre las naciones. 

La idea básica de la mediación —y más importante— es la responsabilidad individual de las partes en conflicto. Si bien el mediador tiene a su cargo el proceso, por su parte, los mediados, o sea las partes, en este caso los representantes de Rusia, Ucrania, Estados Unidos y la OTAN, serían los responsables del contenido, ya que los involucrados en un conflicto saben mejor que nadie cual o cuales son los problemas que les afectan y solamente necesitan el apoyo del mediador para construir la solución. Por eso su participación directa es indispensable.

Como se recordará, la Segunda Guerra Mundial la inició la Alemania nazi con la invasión de la región de los Sudetes, ubicados en la zona fronteriza con Checoslovaquia cuya población era mayoritariamente alemana. En las negociaciones previas a la Segunda Guerra Mundial, que de nada sirvieron, no participó Checoslovaquia; en las actuales negociaciones no participa Ucrania, no se repita el mismo error.

Recordemos que todo conflicto o controversia merece ser gestionado, prevenido o resuelto para que no escale ni se transforme en un conflicto grande, ruidoso o -peor aún- en una guerra, pues esa situación nos colocaría en riesgo de una conflagración de terribles consecuencias que nos puede destruir a todos. 

*El autor es abogado y mediador profesional.

#mediacionenmexico

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete