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Opinión

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Hillary en China

Con una actitud cautelosa pero firme, Hillary Clinton se estrenó exitosamente como secretaria de Estado con una gira por China, Japón, Corea del Norte e Indonesia, que concluyó en Beijing.

Para cerrar con broche de oro, Clinton anunció junto con el presidente Hu Jintao que Estados Unidos y China iniciarán de inmediato consultas de alto nivel para combatir la crisis económica.

Fue fuertemente criticada por organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, porque su agenda en China casi no tocó el tema de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos, un rubro en el que China ha tenido un pésimo desempeño.

Como primer paso de la alianza Washington-Beijing, los intercambios y diálogos relativos a lo económico y lo político se elevaron de inmediato a nivel de ministros de exteriores.

Durante los ocho años de George Bush hijo, en que las relaciones con China quedaron relegadas a una prioridad distante, dichos contactos quedaron establecidos a nivel de subsecretarios y viceministros.

Después, durante la primera reunión entre Hu y Obama que será en Londres en abril, durante el marco de la cumbre económica, se ampliarán los detalles acerca de la cooperación bilateral para enfrentar la debacle económica, anunció Clinton.

Las exportaciones chinas a EU se han desplomado en esta crisis por la severa caída en la demanda estadounidense y China tiene especial interés en medidas que ayuden a reactivar el consumo. En los últimos tres meses, el desempleo en las fábricas chinas ha aumentado en la friolera de 20 millones.

Hillary desató feroces críticas de diversas organizaciones cuando afirmó el fin de semana que las preocupaciones por la defensa de los derechos humanos no deben interferir con las actuales prioridades, que son presionar a China para lograr una mayor colaboración en el frente económico, en el tema ambiental y en el impasse sobre el programa nuclear de Corea del Norte.

En un esfuerzo por tranquilizar las críticas, la Secretaria se reunió con dichas organizaciones y les aseguró que la promoción de los derechos humanos es un aspecto esencial de la política exterior de EU.

También les doró la píldora al resaltar que los esfuerzos de los gobiernos son casi tan importantes como los de dichas organizaciones civiles.

La desilusión de las organizaciones se debe a que en 1995, como primera dama, Clinton había causado escozor con fuertes críticas contra el gobierno chino por su pobre desempeño en materia de derechos humanos.

Recordando aquel incidente, y la trifulca diplomática que ocasionó, Clinton se vio mucho más moderada, al grado que el canciller Yang Jiechi indicó su beneplácito al declarar que las pláticas bilaterales sobre el tema deben desarrollarse en un marco de igualdad y no interferencia.

El grupo Defensores de los Derechos Humanos Chinos, le señaló ayer que durante su visita, la policía china realizó un estricto monitoreo de disidentes y en muchos casos los confinó a sus casas. Hace poco, China sobrepasó a EU con el mayor emisor del mundo de gases tóxicos.

Clinton anunció que se contempla la construcción de muchas plantas termoeléctricas similares a la que visitó, pues consumen menos de la tercera parte del agua que hoy usan las plantas de carbón y emiten menos de la mitad de gases nocivos.

También fue relevante el tema de las inversiones chinas en bonos del Tesoro, de los cuales se estima hoy tiene una tenencia de más de un billón de dólares, cuando hace apenas seis meses tenía invertidos 500,000millones.

No faltó el reportero suspicaz que le preguntó a Yang si China está buscando otras opciones -aparte de los bonos del Tesoro- para invertir sus enormes reservas de capital.

El Ministro no se dejó atrapar y dijo que lo que el gobierno busca es seguridad, rendimiento y liquidez, indicando que hoy por hoy, las reservas monetarias están bien donde están.

rmena@eleconomista.com.mx

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