Lectura 4:00 min
Frente amplio por México

Estamos viviendo una crisis muy fuerte en el servicio público, todo lo que tenga que ver con política es despreciado por la ciudadanía y es sinónimo de corrupción; por eso era tan importante que la alianza opositora recogiera sus principales demandas y sugerencias para el próximo proceso electoral, y que lo hiciera con la mayor diligencia posible.
Morena representa la destrucción de las instituciones, el desprecio a la ley, un presidencialismo exacerbado y el descrédito por los poderes autónomos. Y su continuidad, llevaría a nuestro México por un camino sin retorno. Por supuesto, del mismo tamaño de este desafío que enfrentamos era también la desconfianza hacia los dirigentes de los partidos políticos de oposición. Afortunadamente, el Frente Amplio Por México honró su palabra, y logró más de lo que la mayoría esperaba.
Primero, hay que reconocer que no se apegaron a los vagos criterios que el INE determinó para las corcholatas presidenciales; el PRI, PAN y PRD encontraron un asidero legal que les da la certeza de mantenerse dentro de los parámetros constitucionales. La oposición está construyendo un “frente político” cuya definición y alcances están enmarcados en la ley de partidos políticos, y en la propia constitución. Es decir, mientras Morena está al margen de la ley, la oposición se apega al marco legal.
Segundo, este proceso es abierto a militantes y a cualquier ciudadano que quiera participar; a diferencia de Morena que los únicos que participan son los seis destapados de AMLO. Tercero, Morena no quiere contrastar perfiles y experiencia, incluso prohibió cualquier tipo de debate entre sus corcholatas, mientras que la alianza deshecha el despilfarro de espectaculares y eventos con acarreados para concentrarse en el debate de ideas y la generación de un proyecto de nación.
Y cuarto, la participación de la sociedad civil. El Comité Organizador será integrado por expertos en la materia y con las mejores credenciales, y será supervisado por un Observatorio con la participación de 15 personas, dos de cada partido político y siete ciudadanos; en otras palabras, los ciudadanos son los que dirigen y fiscalizan todo este inédito ejercicio.
Recientemente, fue nota en redes sociales la disolución del Consejo Electoral Ciudadano, generando algunas confusiones sobre si afectaría al frente opositor. Hay que aclarar que este consejo pertenecía al Frente Cívico Nacional, y que su disolución da paso a la integración de estos reconocidos personajes al Comité Organizador y all Observatorio Ciudadano del Frente Amplio Opositor que se conformará en los siguientes días.
Precisamente, el detalle del proceso será responsabilidad de dicho Comité, pero a grandes rasgos ya se delimitó el método. Primera etapa, un registro de al menos 200 mil simpatizantes o militantes, cuya información será validada en los padrones del INE para asegurar que no hayan infiltrados de Morena. Segunda etapa, foros de discusión y estudios de opinión para definir a los tres mejores perfiles. Y tercera etapa, una consulta ciudadana que se realizará a través de urnas territoriales y electrónicas, así como una encuesta nacional; ambos ejercicios se ponderarán para conocer quién será el representante del Frente Amplio Opositor.
Este frente es una alianza con los ciudadanos, y marcará un hito para la política mexicana porque no habrá más decisiones políticas sin el involucramiento de la sociedad civil. Todo mi reconocimiento al PRI, PAN y PRD por encontrar en sus diferencias las mejores coincidencias para trabajar juntos en un solo objetivo: restaurar la patria.
¡Hoy más que nunca es nuestra obligación que participemos todos!

