Resulta irónico que la semana pasada, en el marco del Día Internacional del Medio Ambiente, el paisano presidente López Obrador haya visitado Tabasco para supervisar uno de los proyectos potencialmente más dañinos para el ecosistema de la región sureste: la refinería de Dos Bocas. Su salida, ya de por sí llamativa, al segundo estado con mayor incidencia de casos de Covid-19, generó aún más confusión al minimizar las serias afectaciones a miles de familias tabasqueñas por las tormentas e inundaciones que trajo el huracán Cristóbal, y al ni siquiera mencionar un fuerte derrame petrolero que está dañando la producción pesquera y ostrícola a tan sólo unos kilómetros de la refinería.

Los integrantes de cooperativas del municipio de Paraíso se vieron afectados por un derrame de hidrocarburo que entró por la bocana de El Bellote y que se extendió hasta contaminar la Laguna de Mecoacán, uno de los estuarios más importantes para la pesca a nivel nacional. La preocupación que me externaron los líderes no se limita al daño de la actividad económica de 18 cooperativas de la zona; sino que ha puesto en riesgo nuestra salud, ya que El Bellote es una zona turística muy típica para nuestro estado, con cientos de pequeños restaurantes que ofrecen mariscos frescos de la región.

Como Secretaria de la Comisión de Economía Social y Fomento del Cooperativismo, he escuchado de primera mano las necesidades y los reclamos de los cooperativistas de Tabasco; desafortunadamente, ellos han sido abandonados por el Gobierno Federal y este descuido los deja en una situación mucho más frágil, particularmente en su capacidad de sostener diversas actividades productivas en nuestro estado.

Con esto en mente, el día de mañana presentaré un exhorto en la Comisión Permanente para que Pemex entregue una explicación detallada sobre lo que sucedió y presente un plan de remediaciones permanente, ya que la empresa irresponsablemente se limita a explicar que siempre ha habido derrames y que los pobladores de Paraíso tienen que resignarse a vivir con esa contaminación. Adicionalmente, exhortaré a la ASEA para que con base en las facultades que le confiere el artículo quinto de la Ley que lo regula, realice una auditoría que resulte en la sanción de los responsables.

Quiero hacer notar que este derrame sucedió a sólo cuatro kilómetros de la refinería. Tan sólo un día antes, debido a las fuertes lluvias generadas por el huracán Cristóbal que afectó fuertemente a varios municipios de Tabasco, el terreno donde se construirá la refinería de Dos Bocas estaba completamente inundado. El poeta tabasqueño Carlos Pellicer decía que “Tabasco es más agua que tierra”; y ésta es una realidad que afecta el sustento y la protección de nosotros los tabasqueños.

Tabasco siempre ha sido altamente vulnerable a inundaciones por desastres naturales, lo que nos ha puesto en una constante situación de emergencia. Por tanto, y en aras de sumar esfuerzos sin colores partidistas, es que esta semana le envíe una carta pública al Presidente, solicitándole que de manera urgente conformemos un grupo de trabajo que diseñe un proyecto integral que proteja a nuestros paisanos de las inundaciones de manera definitiva.

La enorme inversión destinada para la refinería de Dos Bocas, sin duda, apuntala a un objetivo específico del proyecto de nación de la 4T, sin embargo, antes de eso, los tabasqueños debemos trabajar juntos para asegurar un objetivo común: el bienestar y la seguridad de nuestras familias. ¿Que en Tabasco todo está bien? Yo tengo otros datos.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.