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El PRI en los zapatos del gobierno
Enrique Campos Suárez
Ponerse en sus zapatos no es un acto de humildad y empatía, como esos que podrían recomendar los terapeutas. No. Para los priístas, ponerse en los zapatos del gobierno panista implica aprovechar la ocasión de estar en la oposición para hacer los cambios estructurales que les faciliten su sueño de regresar a Los Pinos.
El PRI tiene una muy interesante batería de expertos en temas económicos. Y todos saben que este país está a punto de enfrentar una muy severa crisis fiscal, tan pronto como el próximo año. Sin embargo, muchos se quedan a nivel del diagnóstico, porque eso es lo que mejor servicio político le hace al partido.
Como ya nos estamos endeudando, con eso de que la mejor política en estos tiempos es gastar, no quedará más remedio para el próximo presupuesto que aumentar ingresos o recortar los gastos.
Desde una visión política muy pobre, la mejor salida sería dejar que el gobierno fracase, se vea obligado a recortar drásticamente el gasto. No sólo el gasto corriente, sino el de inversión y hasta el social. Tendría un efecto muy malo para la popularidad del presidente Calderón y el PAN, pero tendría un efecto devastador para el país.
Pero si el PRI se pone en el lugar del ejecutivo. Y, otra vez, me refiero a ponerse en el lugar del partido gobernante en el 2012, podría ver que lo que más le conviene a ellos y al país (en ese orden) es una reforma fiscal que corrija, bajo el amparo de la urgencia de la crisis, las terribles pifias tributarias que se han cometido por años.
Leonor Flores publicó hace unos días en las páginas de El Economista un excelente recuento de la situación fiscal de México durante el primer bimestre del año: una caída de 6.7% en los ingresos presupuestarios; un aumento del gasto neto de 7%; y una disminución en el precio del petróleo de exportación de 56 por ciento.
Imaginemos estos números en una empresa privada, o en nuestras finanzas personales. Sencillamente algo insostenible. Y promete ponerse peor el próximo año cuando no haya opción de contratar coberturas petroleras a precios altos, siga decayendo la producción de hidrocarburos y los efectos de la recesión mantengan bajos los ingresos tributarios.
El PRD ha propuesto derogar el IETU, Convergencia quiere quitar el IVA de los combustibles y el PT repite lo mismo que Andrés López: bajarle el sueldo al Presidente para ahorrarnos 200,000 millones de pesos al año. Vamos, no hay en esos grupos ni ideas ni propuestas viables ni voluntad de resolver el tema.
El PRI tiene que aprender de los errores, los propios y los ajenos. Cuando Ernesto Zedillo era presidente en el Congreso se atoraron cambios estructurales importantes en materia energética y fiscal.
Y más allá de la izquierda, el partido autor del bloqueo legislativo fue el PAN. Pocos años después, ya desde el poder presidencial, este partido se daba de topes contra la pared por impedir reformas que le urgían al país. Cuando Fox las propuso, claro, el PRI las bloqueó.
La reforma energética a medias que permitió el priísmo está pensada para dar algún beneficio a la siguiente administración, que quisieran encabezar ellos. Pero es incompleta.
La reforma fiscal que dio vida al IETU sí aportó ingresos adicionales y no despertó al entonces poderoso monstruo del Zócalo con el tema de los impuestos indirectos. Pero resultó un impuesto letal para estos tiempos de crisis que vivimos.
Hay temas tabú en la política mexicana que son auténticamente innombrables en tiempos como estos, previos a las elecciones. Por eso, cuando en los medios de comunicación aparecen sugerencias o estudios que involucren las palabras fiscales prohibidas, de inmediato se levantan las voces que lo niegan, lo descalifican y lo atacan.
No hay que descartar que el PRI tenga como estrategia prepararse el camino hacia ganar la presidencia permitiendo que se aprueben reformas importantes. Pero eso, sin duda, será tarea de la próxima Legislatura.
Por ahora, ¡shhh! Nada de andar hablando de homologar el IVA. ¡Silencio, políticos en campaña!
LA GRAN DEPRESIÓN