De verdad que nadie da paso sin huarache. El Banco Central Europeo (BCE) ya tenía prevista una remota pero concebible secesión de la unión monetaria, desde el año 2009 y desarrolló una investigación jurídica para argumentarla.

Bajo el título La retirada y la expulsión de la Unión Europea y la Unión Monetaria, algunas reflexiones, investigadores del instituto concluyeron que el abandono de la zona euro supondría también la expulsión de la Unión Europea, ya que todos los miembros de la Unión deben seguir la integración de forma progresiva a la unión monetaria .

A excepción de Reino Unido y Dinamarca, cuya adhesión establece explícitamente una cláusula para no adoptar el euro en sustitución de su moneda nacional.

Al interior del cuadernillo número 10 de la serie de investigaciones legales, el BCE aclaró que abandonar la unión monetaria sin una retirada paralela de la Unión Europea sería legalmente imposible .

Desde aquel año, bajo la presidencia de Jean Claude Trichet, los investigadores jurídicos del BCE precisaron que la expulsión de la Unión Europea o de la Unión Monetaria sería tan difícil desde el punto de vista conceptual y jurídico, que su probabilidad es cercana a cero

Ya tenían entonces el argumento jurídico para lo imposible. Seguro en estos tres años que han pasado, tuvieron tiempo para desarrollar escenarios probables de cómo saldrían menos golpeados con la renuncia de Grecia.

Y sin embargo se mueve

Un reportaje de la BBC de Londres, explica que para cuando las autoridades griegas anuncien su salida del Euro, tendrán que traer en la mano los dracmas, la moneda más antigua del mundo occidental y la nacional antes del ingreso griego al Euro.

De hecho, consultaron en casas de Moneda de Londres, como De la Rué, que se distingue por la elaboración de piezas para otros países, para indagar si el gobierno griego les ha hecho algún pedido. Obviamente no hubo respuesta oficial, pues las autoridades financieras tienen que usar el efecto sorpresa , para tratar de acotar el trancazo que significará el anuncio y, seguramente hay alguna cláusula de discreción para las casas de moneda involucradas.

Sin embargo, en el mismo reportaje, precisan que les tomaría cuatro meses imprimir billetes y monedas suficientes para poner en circulación los dracmas que sustituirían al Euro.

En fin, que la moneda más antigua del mundo está por regresar. Y con ella, Grecia será de nuevo referencia en los textos de la historia económica - financiera mundial, con la distinción de ser la primera nación que renunció a la unión monetaria, a la Unión Europea y al sueño del desarrollo.