Hace cuatro años el denominado círculo rojo vivía con gran expectativa la Argentina que se venía con Macri.

Hace cuatro años, empresarios, gerentes y directores de empresas privadas pegaban el salto al Estado. La mayoría no llegaba desde la militancia política, la mayoría se jugaba por un país que consideraba que podía cambiar y para mejor.

Cuatro años después, la sensación de frustración se nota en los rostros de muchos de ellos. Antes de las elecciones primarias de agosto había un optimismo cauteloso. Pero esa noche todo cambió. Basado en mayoría de encuestas que mostraban otros datos, el gobierno que pensaba perder por poco y darlo vuelta en octubre se dio de lleno contra una realidad que no esperaba. Tan fuerte fue el sacudón que las primarias dejaron de ser una elección interna para convertirse en una verdadera ancla. Y fue tan fuerte el golpe que el propio presidente realizó una conferencia un día después de las elecciones y dio a entender que la culpa era de la gente. Es decir, la gente había votado mal.

En realidad, el resultado fue tan contundente que las palabras de Macri pasaron a ser la crítica de un director técnico al árbitro luego de perder 5 a 0.

¿Y ahora qué? Los empresarios en líneas generales están moralmente abatidos. Sin embargo, la mayoría quiere acomodarse lo antes posible al esquema que se viene. Los que saltaron a la política están viendo cómo vuelven al sector privado, y los voceros y gerentes o ya dieron nuevamente el salto o esperan darlo. Otros, muy pocos, planean expatriarse.

Por el lado de los políticos, el refugio no sólo puede ser Horacio Rodríguez Larreta (actualmente es jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pertenece al mismo partido de Mauricio Macri y busca la reelección), si finalmente se convierte en el único líder de Cambiemos en ser reelecto.

Para María Eugenia Vidal (actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires), considerada como la principal perjudicada política de la crisis económica y de la decisión de no desdoblar las elecciones, se piensa en una fundación.

Para otros funcionarios, la mira está puesta en organismos internacionales, como el Banco Mundial o el BID. También hay quienes eligen volver a la actividad privada. Todos saben que las posibilidades de ganar las elecciones son escasas.

Fracaso.

Por eso en el gobierno ya se pasó de la bronca de perder en las elecciones primarias, al pase de facturas en la interna, a la realidad de tener que seguir con la vida, después de la experiencia de pasar cuatro años en el Estado.

Es que a la frustración de ya no ser se suma, en muchos casos, la sensación de fracaso.

@HoracioRiggi