Entre enero y abril del presente año, en el contexto de la pandemia por Covid-19 se han observado en la Zona Metropolitana del Valle de México niveles elevados de contaminación atmosférica con altos riesgos para la salud. Esto resulta un tanto contra-intuitivo en la medida en que, durante ya varias semanas, se ha establecido una cuarentena en la que una buena proporción de los vehículos automotores privados se mantienen con patrones menos intensos de circulación. Es importante destacar que los dos contaminantes de mayor relevancia en nuestra ciudad son el ozono y las partículas PM 2.5, por sus elevadas concentraciones y por los considerables efectos sobre la salud pública que presentan.

La cuarentena actualmente en vigor significa un gran experimento socio-ambiental que no hubiera sido factible llevar a cabo en tiempos de normalidad. En la práctica, se trataría de una circunstancia equivalente a la aplicación sostenida de medidas de contingencia en fase 1 y en fase 2.

El ozono (O3) troposférico es un gas de origen fotoquímico —contaminante secundario— que se forma en la atmósfera, a partir de contaminantes primarios o precursores como lo son los óxidos de nitrógeno (NOx) y los hidrocarburos-compuestos orgánicos volátiles (COV), en presencia de luz solar. Es muy compleja y no lineal la relación que tienen entre ambos y con la formación de ozono. Pero, lo que puede decirse ahora es que los niveles de ozono dependen caprichosamente de la proporción que entre ellos existe en la atmósfera (NOx/COV), y desde luego, de condiciones climáticas y meteorológicas específicas (temperatura, radicación solar, vientos y dispersión).

Por su lado, las partículas PM 2.5 (con un diámetro varias veces menor a un cabello humano) son núcleos de carbón rodeados de metales y de hidrocarburos, generadas directamente o indirectamente por termoeléctricas a combustóleo (como la termoeléctrica de Tula), determinadas industrias, incendios forestales y quemas agropecuarias, y vehículos principalmente diésel. Son reconocidas por sus relaciones causales sobre un número importante de enfermedades graves cardiovasculares, cerebrovasculares, y cáncer, y como factor de mortalidad en enfermedades infecciosas respiratorias como Covid-19. De hecho, causan anualmente más de 4 millones de muertes prematuras en el mundo, y en México, alrededor de 29,000 de acuerdo con la OCDE.

Es importante hacer algunas conjeturas sobre las causas posibles de la alta contaminación en cuarentena: 1. Que al reducirse la circulación vehicular se haya modificado la relación NOx/HC y que, por tanto, esto explique mayores o persistentes niveles de ozono. 2. Que estemos frente a una condición regional de altos niveles de fondo de contaminación, que se extendería literalmente por toda la megalópolis por los estados de Morelos, México, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y la CDMX. 3. Que el Inventario Nacional de Emisiones no se apegue a la realidad y que deba ser recalculado. 4. Las grandes emisiones de contaminantes de la termoeléctrica de Tula que tienen un impacto regional. 5. Que los vehículos diésel no hayan reducido su actividad en forma determinante. 6. Incendios forestales y quemas agropecuarias. 7. Condiciones notables de altas temperaturas que incentivan la formación de ozono, y gran estabilidad atmosférica que impide la dispersión de contaminantes.

En cualquier forma, puede especularse razonadamente que, en ausencia de cuarentena, seguramente se habrían alcanzado episodios extraordinariamente críticos de contaminación y recurrentes niveles de contingencia en varios días. Todo esto hace exigible que las autoridades competentes revisen la normatividad y los programas de contingencia, así como los inventarios de emisiones, y las políticas y programas de prevención y control de la contaminación. Algo remoto, ahora que se han desmantelado las instituciones ambientales.

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.