La indiferencia de Trump para hacerse cargo de la pandemia al no ejecutar una vasta, profunda y planeada operación defensiva ha motivado el rechazo de una parte de la población que era su partidaria. Perdió legitimidad de gestión. El mismo Trump ha reconocido que si pierde es por el Covid-19. Además, Trump puso un pésimo ejemplo en otros jefes de Estado, que por soberbia han subestimado los peligros de la pandemia.

Toda proporción guardada, a Napoleón Bonaparte le sucedió algo similar, con su invasión a Moscú que estaba en pandemia. Tuvo que retirarse dejando muertos a cientos de miles de soldados suyos. Fue el inicio de su derrota ante la coalición de países en su contra. La vacuna podría ser la salvación política de Trump. Pero no llegará en dos meses para su aplicación. La desventaja de Trump de 9 puntos frente a Biden podría aumentar, aunque es posible una sorpresa como fue su triunfo contra Hillary Clinton.

Independientemente de observar los acontecimientos previos a las elecciones afectadas por la pandemia, hay situaciones políticas en el contexto internacional que conviene considerar. La Unión europea vive la locura colectiva y la autodestrucción con el Brexit, que esta perjudicando al Reino Unido, agravado por el Covid-19. Con cifras al segundo trimestre de este año, ha sido el país con la mayor contracción económica de todos los que integran la OCDE.

En Estados Unidos lo que ha hecho Trump es tener un gobierno disfuncional e incompetente, con repercusiones globales negativas. Mientras EU y el Reino Unido se hunden, la canciller alemana reconoce que el continente europeo ya no puede confiarse de sus aliados. China y Alemania han asumido la responsabilidad de la globalizacion y el libre comercio.

El siglo XIX fue el del Reino Unido; a partir de 1945 de Estados Unidos. El neoliberalismo que ha dominado ideológicamente es un producto típico anglosajón, que se afirmó con la caída de la Unión Soviética. La crisis financiera del 2008 provocó un malestar que los populistas han aprovechado. Lo que queda son poderes mundiales disminuidos que aprovechan Xi Jinping, Putin, Erdogan.

El nuevo gobierno estadounidense tendrá que organizar con Angela Merkel y Emmanuel Macron, principalmente, la alianza de Occidente frente a China, en cuestiones financieras, tecnológicas, comerciales, cadenas de suministro y dos grandes problemas: el cambio climático y las pandemias. A China se le tiene que aceptar como un país controlado por una dictadura comunista, pero que tiene una economía de mercado sumamente competitiva y una amplia sociedad de consumo.

Los gobiernos de América Latina no deben quedarse atrás en sus negociaciones con EU. Entre otras razones porque la economía estadounidense todavía es un motor importante de la economía mundial. Contribuye con 25% del PIB mundial y absorbe más de la mitad de los ahorros disponibles para inversiones internacionales. La prioridad latinoamericana es articular una política de reconstrucción nacional que atienda la creación de empleos, la deuda más importante con la población. En México urge ejecutar los proyectos de infraestructura que son idóneos para la creación de empleos. Otra de las prioridades es la atención urgente a la problemática de Centroamérica, una zona que expulsa terror. La lucha contra la inseguridad genera un gasto anual que equivale a 10% del PIB regional. De esa magnitud es el problema.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.