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Cálculo correcto de tarifas de interconexión
Las tarifas de interconexión son un tema crucial para el desarrollo de las telecomunicaciones en México, y sobre la manera de calcularlas se avecina un debate global.
Un debate mundial contemporáneo es acerca de la metodología de cálculo de las tarifas de interconexión entre redes de telecomunicaciones, tema crucial para el sano desarrollo del sector en México y en el resto del mundo.
Algunos reguladores argumentan en favor de modelos bottom-up, otros top-down y unos más creen conveniente la utilización de modelos híbridos para el cálculo de dichas tarifas. Sin embargo, esto no es un tema menor y resulta de vital importancia para el desarrollo futuro del sector.
Desafortunadamente, en nuestro país no hemos corrido con la suerte de una discusión sobre el tema, sino que ha sido más una especie de monólogo de las autoridades para decretar las tarifas sin realizar un diálogo previo con la industria, al menos, para recabar la información necesaria para la construcción de cualquier modelo.
Podemos observar casos de éxito en países como Chile, en donde el órgano regulador ha sometido a consultas públicas la construcción del modelo de tarificación, y mejor aún, ha hecho caso a las recomendaciones de la industria.
Este proceso de diálogo bidireccional se inició con la inscripción de los participantes, a los que se les presentaron las bases técnico-económicas preliminares para obtener tanto información relevante de los operadores como su opinión para, posteriormente, resolver las controversias que se pudieran originar en plazos previamente designados para ello. Adicionalmente, se propone el estudio tarifario, el cual puede ser aún objetado y contrapropuesto, para ser resuelto por una comisión pericial y, finalmente, decretar las tarifas resultantes insistiendo en el cumplimiento de plazos específicos para cada parte del proceso.
Si bien esto puede resultar laborioso, también es sinónimo de transparencia y de mejores prácticas a nivel mundial.
Lo anterior resulta claramente opuesto a la forma de calcular las tarifas en México, donde la autoridad, desde un escritorio con información insuficiente, bajo supuestos difíciles de aceptar en la realidad nacional como la de un operador hipotético con 33% del mercado móvil y sin incluir costos comunes y compartidos, entre otros, logra obtener una tarifa, difícilmente replicable para cualquier especialista en la materia, significativamente menor a la utilizada actualmente.
De esta forma, una reducción abrupta en las tarifas de interconexión móviles impactaría directamente en las inversiones tan necesarias para proveer servicios de última generación demandados por el grueso de la población, a la vez que podría dejar sin viabilidad financiera de mediano y largo plazo a los operadores que habían calculado sus planes de negocios con las tarifas previas.
Por lo tanto, cualquier reducción competitiva resultante de las tarifas de interconexión deberá acatar el principio de gradualidad para generar certidumbre en las inversiones, nada menores, de los operadores de telecomunicaciones y, con ello, impulsar una industria transversal tan benéfica en la producción nacional.