Corre la voz en México de que las microfinancieras tienen tasas muy competitivas en sus microcréditos. En el extranjero se afirma que México es de los países latinoamericanos que tienen las tasas más elevadas. Con la información disponible es posible afirmar que ambas percepciones son falsas. Aquí daremos datos basados en información confiable (de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores).

Es cierto que algunas microfinancieras mexicanas cobran intereses (CAT) por arriba de 100 por ciento. Sorprendentemente, son las más grandes que, en principio, dado el volumen de operación, se supondría que tendrían tasas inferiores a las instituciones pequeñas.

En el sector cooperativo regulado, la tasa implícita* es 20.38 por ciento. El rango entre la más baja -Cooperativa Chiquiliztli (Jalisco), 13.42%- y la más alta -Fesolidaridad (presente en varios estados), 49.73%- varía en 36%; entre las sociedades financieras populares (sofipos), la tasa promedio es de 33.71%, 11 puntos superior al sector cooperativo. Mas el rango entre la más baja (Ficrea, 10.88%) y la más alta entre estas sociedades (CAME, 105.14%) es de 95 puntos.

Este simple dato muestra una diferencia sustancial entre cooperativas financieras y sofipos. Hay 89 cooperativas que cuentan con 4.18 millones de socios, en tanto que 43 sofipos tienen 2.75 millones de clientes.

El sector financiero popular alcanza a casi 8 millones de personas. Un análisis más fino permite confirmar que las cooperativas, por su vocación no mercantil, se ubican en zonas y regiones más pobres y de menos acceso a servicios financieros. Las sofipos, en cambio, han incursionado más en el medio urbano y suburbano.

Podemos plantear un conjunto de hipótesis a partir de estos datos. Con relación a las cooperativas, a) cobran menos intereses al crédito, aun cuando atienden a sectores más vulnerables; b) el ahorro es un componente fundamental de una cultura financiera y lo promueven a pesar del elevado costo de captación; c) tienden a identificarse con espacios geográficos delimitados, y a privilegiar las relaciones personales y el dinamismo económico regional.

Con relación a las sofipos, a) existe una mayor diversidad de intereses, objetivos y estrategias; b) en general, son empresas mercantiles con objetivo propiamente económico: maximizar los recursos; c) el ahorro es una de sus fuentes de financiamiento, pues su captación no logra cubrir la demanda de crédito.

En estas líneas no se considera a los bancos que han incursionado en el microcrédito, ni a una infinidad de microfinancieras que sólo otorgan crédito. Pero no están por demás algunos datos para comparar con las instituciones financieras populares. La tasa implícita en Compartamos alcanzó 188%; en Banco Azteca, 228%; Coppel, 121 por ciento.

Este conjunto de datos quizá apunta a que la mayoría de las familias pobres que acuden al crédito formal se ve pauperizada. Los datos del crecimiento de pobres en los últimos años no deberían sorprendernos. El microcrédito también genera pobreza.

*Tasa implícita de cartera vigente = ingresos por intereses del tercer trimestre del 2013 anualizado/promedio del saldo de la cartera vigente de junio del 2013 y septiembre del 2013. No incluye comisiones.