La reciente resolución de la Cofece sobre comercio electrónico dejó muchas esperanzas rotas. Algunos pedazos quedaron en las oficinas de la Antad, la asociación de operadores del comercio tradicional de México, donde se tenían grandes expectativas en esa investigación como factor para nivelar la regulación entre el comercio tradicional y su contraparte digital.

Durante dos años y medio entre los profesionales del sector se pensó que la autoridad antimonopolio había descubierto un cartel digital y tenía todo para desmantelarlo. El motivo había sido un boletín de la Cofece (Comisión Federal de Competencia Económica) con el que se anunciaba la apertura de un expediente por supuestas prácticas monopólicas en el mercado de servicios de plataformas de comercio electrónico. El plural en el mercado investigado hacía pensar en un grupo de empresas coludidas para fijar precios, imponer condiciones a proveedores, realizar prácticas desleales. Los expertos celebraron que se investigara un tema nunca antes explorado. Amazon, Mercado Libre, Linio, pongan sus barbas a remojar, se decía: la navaja del barbero no tendrá misericordia.

Al final nada de eso ocurrió: la autoridad sólo investigó a una empresa (Mercado Libre) y no encontró elementos para determinar que realizaba una práctica reprobable (las ventas atadas) con el procesador de pagos Mercado Pago. De hecho, la Cofece casi le ofrece disculpas en una resolución de 15 páginas que resume un expediente de más de 26,000 folios, que tardó en integrarse 480 días y en el que se requirió información de decenas de profesionales, empresas, asociaciones y autoridades relacionadas con el comercio electrónico y el comercio tradicional.

En el camino, sin embargo, hubo quienes perdieron el empleo, entre ellos altos ejecutivos de Mercado Libre, y Marcos Galperin, fundador de la compañía, tuvo que viajar a México un par de ocasiones para operar sobre el terreno.

Tras darse a conocer el fallo en El Economista, Ignacio Caride, exdirector de Mercado Libre, escribió en su cuenta de Twitter: “Todavía recuerdo el avasallamiento que sufrimos ese día en la oficina, con requerimientos tan ridículos como que la gente no podía salir del edificio. Como si los empleados estuviesen detenidos. Sacando fotos de mi escritorio, incluso a las fotos de mi familia que estaban colgadas. Lamentablemente ya me enteré de dónde vino la denuncia (contra Mercado Libre) y demuestra el favoritismo político que tienen algunos sectores que se sienten amenazados por nuevos modelos de negocio. Qué bueno que hay luz al final del túnel, y no fue un tren”.

El origen de la investigación de la Cofece hay que buscarlo en las oficinas de la Antad y particularmente en el escritorio de Manuel Cardona Zapata, director de Relaciones con Gobierno. La Antad es el club de minoristas tradicionales que reúne marcas como Soriana, La Comer, Ley, Costco, HEB, Chedraui, Coppel, Liverpool y Woolworth y tiene años reclamando piso parejo con los operadores digitales.

Cardona también es responsable del Comité de Comercio Electrónico de la Antad, cuyo objetivo es trabajar con la Secretaría de Economía, el SAT y otras autoridades para homologar “las leyes que regulan el comercio electrónico con el comercio tradicional”.

La Antad ha tenido una influencia histórica en los pasillos de Economía y otras instituciones públicas. El exsecretario Ildefonso Guajardo Villarreal, por ejemplo, llegó a expresar cómo esta asociación le hacía llegar expedientes comparativos entre el costo de operar para un minorista de ladrillo y cemento y uno digital y con base en ellos llamaba a regular el comercio transfronterizo.

Pero no sólo entre los comerciantes tradicionales se quebraron esperanzas y hay quienes creen que el poder de lobby de la Antad y la cantidad de información que reunió la Cofece en el expediente IO-002-2017 sean el comienzo de algo mucho más grande en la vigilancia del comercio electrónico.

A mí me traen a la mente las palabras que Shakespeare hizo decir a Elena en A buen fin no hay mal principio: “A veces las esperanzas fracasan incluso cuando mayores promesas había, y a veces se realizan cuando menos se piensa y más desconfianza se tiene”.

Aclaración de Ignacio Caride

A través de Twitter recibí una comunicación de Ignacio Caride, exdirector de Mercado Libre en México entre abril de 2014 y abril de 2018, en la que aseguró que “Nadie en Meli perdió el trabajo por esa investigación y Marcos nunca vino a mexico para ver esos temas (sí vino por otras cosas)” y calificó esa aseveración en mi artículo como “ciencia ficción”. Recuperó aquí lo publicado por Caride en atención al derecho de réplica.

Ignacio Caride fue empleado de Mercado Libre durante 13 años y en ese periodo fue responsable de distintos mercados en el subcontinente, como Colombia (2009-2012) y Venezuela (2012-2014), antes de llegar a la dirección en México. Tras su salida de Mercado Libre de México, en abril de 2018, la dirección estuvo vacante hasta la llegada de David Geisen en mayo de 2019

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Su blog personal es Economicón.