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Opinión

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AMLO y Trump: pragmatismo y seguridad

Carlos Alberto Martinez Castillo

El reciente viaje al exterior del presidente Andrés Manuel López Obrador a la ciudad de Washington para encontrarse con su homólogo Donald Trump, con la acertada agenda circunscrita a los temas económicos, fue un éxito. Para muchos el no haber tratado asuntos como el de los migrantes, el narcotráfico y la venta de armas fue un desacierto. Por su peso e importancia, estos temas álgidos impiden muchas veces atender otros temas igualmente importantes para el bienestar de las dos naciones. Hay que reconocer que la relación bilateral es sumamente compleja, en ocasiones, llena de indiferencia y soberbia por parte de nuestros vecinos, y de complejo por nuestra parte. Nuestro sistema educativo fue diseñado tramposamente por los regímenes dizque de la Revolución, para formarnos con un ánimo antiamericano. No obstante, en pleno siglo XXI es necesario ver hacia adelante. Bajo esta lógica, el presidente y el canciller Marcelo Ebrard diseñaron una visita que busca por su grado de importancia poner los asuntos de la integración en un primer plano.

En los próximos años, los seres humanos vamos a enfrentar serios desafíos para asegurar agua potable, energía, alimento, tecnología y mucho dinero para nuestro desarrollo. Para el caso de México, sólo mediante la sociedad con EU y Canadá podemos estar en posibilidad real de asegurar estos recursos. Ninguna otra relación puede, ni de cerca, ponernos en la antesala del crecimiento como la que hoy prioriza el gobierno. Los tres países formamos una región con 550 millones de habitantes; juntos garantizamos todo lo necesario para que nuestros pueblos vivan con las necesidades básicas perfectamente cubiertas. Incluido los mejores accesos a medicinas y aparatos para el cuidado de la salud. Los hermanos de Latinoamérica por su distancia geográfica, subdesarrollo y poca evolución democrática, difícilmente podrán darnos lo que necesitaremos para el futuro. Es más fácil que la vacuna contra el Covid venga de EU que de Bolivia, o que los recursos económicos para la creación de millones de empleos provengan de Canadá que de Venezuela. Lo mismo podríamos decir del agua potable, la energía o la tecnología.

El futuro estará liderado por Europa por su conciencia ecológica, sus libertades y respeto pleno a los derechos humanos. También por el bloque EU y Canadá, por sus recursos financieros y naturales, su poderío militar y tecnológico, así como por su respeto a la democracia. Igualmente, China por lo enorme de su mercado. En qué equipo queremos jugar; esa decisión parece haberla tomado nuestro país. Con la real por delante, fuera de romanticismo, hay que reconocer que la prosperidad de los mexicanos está plenamente asegurada sólo con una alianza en donde seamos realmente socios de nuestros vecinos del norte. La mano de obra calificada podemos aportarla nosotros, los canadienses el agua que beberemos y los norteamericanos la energía eléctrica que alumbrará nuestro desarrollo. Así, sin rancias concepciones de soberanía, podemos ir viendo cómo los tres países se complementan perfectamente en todo y con ello garantizar la prosperidad y seguridad de por lo menos los próximos 100 años; así lo está viendo el presidente López Obrador.

Carlos Alberto Martinez Castillo

Doctor en Desarrollo Económico, Doctor en Derecho y Doctor en Historia del Pensamiento Filosófico Especialidades en desarrollo económico en Oxford University y en Economía Internacional en Georgetown University. Profesor en la Universidad Panamericana y la Ibero. Ha colaborado en la Presidencia de la República, el Banco de México, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, fue Ministro de Asuntos Economicos de la Embajada de Mexico en EEUU (Washington). Autor de libros en Regulación Financiera, Historia Económica, Política Fiscal, Políticas Públicas y Ética.

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