Un indicador sobre el desarrollo generalizado en un país, se refiere al grado de adopción y utilización de la tecnología como pilar de modernización y avance. Así, el escenario pandémico, vino a acelerar la estandarización del uso de TIC’s que, en un gran número de casos, significan productividad y requerimiento de recursos humanos especializados. Sin embargo, aún parece que el rezago acumulado en capacidades digitales, innovación, alfabetización y competitividad, ponen un grillete que será difícil de librar. En el más reciente estudio del Instituto para el Desarrollo Gerencial, organismo que encuentra su sede en Suiza, México se encuentra un panorama poco alentador. El Ranking de Competitividad Digital Mundial muestra que nuestro país actualmente se ubica en un lugar 56 de 64 naciones analizadas. De las carencias señaladas, destaca la pobreza de incentivos fiscales para la utilización de tecnología informática, así como la precaria concentración científica en el rubro. De ahí, el desglose en materia educativa, inversión en investigación y educación muestra a estos como temas sumamente rezagados. La coincidencia es amplia entre otros organismos respecto de esta situación. Por ejemplo: el índice de Calidad de Vida Digital elaborado por la empresa SurfShark, México está de igual manera en un atrasado lugar en la valoración de parámetros como infraestructura electrónica, asequibilidad, calidad de internet entre otras. Así, su ubicación dista de los primeros lugares al estar en una posición 67 de 110 países conforme a lo aportado por esta empresa. Finalmente, para reforzar el argumento, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, advierte del rezago mexicano para conseguir desarrollo sostenible y preparación adecuada al nuevo escenario tecnológico mundial. Así, el desarrollo digital de la nación nos lleva a estar en la posición 57 de 158 países.

Ya las Naciones Unidas habían sugerido al final del primer año de pandemia que, las naciones deberían prestar especial atención a las acciones que incentiven la alfabetización digital y la familiaridad con la tecnología. Además, por igual estuvo entre dichas sugerencias, el reforzar la adopción de derechos digitales, la implementación de esquemas de ciberseguridad reforzados y la adecuación de los marcos normativos encaminados tanto a mayor accesibilidad como a mayor protección en el ambiente tecnológico. ¿Qué tanto estamos haciendo en tiempo presente en nuestro México?

En un año donde todavía campea la incertidumbre, la reactivación económica estará vinculada de forma inevitable a la competitividad empresarial y a los incentivos públicos para el correcto desarrollo de la economía. Es en muchos apartados donde tenemos pendientes que ralentizan cuestiones como una industria turística funcional y de altos estándares de calidad, y en general la existencia de empresas que ganen mercados tanto nacionales como internacionales. El apoyo con tecnología de vanguardia dejó de ser optativo por lo tanto aporta áreas de oportunidad para la reorientación de la fuerza laboral. En 2022 el reto se agiganta. ¿Estamos listos?

Twitter: @gdeloya

Guillermo Deloya Cobián

Analista en temas de política

A media semana

Guillermo Deloya Cobián es oriundo de Puebla, licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo. Actualmente cursa la maestría en escritura creativa en la Universidad de Salamanca.

Es articulista y comentarista en diversos medios de comunicación nacionales y locales, ha publicado ocho libros, además de diversos ensayos en temas que van desde lo económico, político y jurídico, hasta una novela histórica ubicada en el siglo XVIII.

Es comentarista y analista en temas de política, economía y jurídicos en ADN40.

Ha desarrollado una constante actividad docente como profesor universitario tanto en Puebla como en la CDMX.

Cuenta con una trayectoria en el sector público de veintiocho años donde ha ocupado cargos en los ámbitos federal y estatal, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en la Procuraduría General de la República, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública, en el Consejo de la Judicatura Federal y el Gobierno del Estado de Puebla, fue Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, INAFED, de la Secretaría de Gobernación y ha ocupado diversos cargos partidistas.

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