“Había una misión que cumplir, una misión en la que no existía un margen posible de error, la orden fue clara y concisa: traer a México al señor Evo Morales”.

Memorias del presidente Andrés Manuel López Obrador en su libro A mitad del camino

En territorio extranjero, un misil fue lanzado a una aeronave mexicana que alcanzó a esquivarlo gracias a la pericia de su piloto, quien logró cumplir con su cometido al arribar a tierras aztecas tras una larga y difícil travesía…”

Parece el inicio del guion de una película, pero enmarca una realidad que hoy en día es conocida, sobre la tensa situación que se vivió el 11 de noviembre de 2019, cuando, en una misión diplomática, la Fuerza Aérea Mexicana y la Secretaría de Relaciones Exteriores rescataron a Evo Morales con el propósito de darle asilo en México.

Este fue quizás el momento climático en 190 años de relaciones México-Bolivia, pero no resta mérito a lo que hemos construido de la mano con nuestros hermanos bolivianos, con quienes además de compartir geografía y lengua común, tenemos una relación histórica cuya formalización diplomática inició el 21 de noviembre de 1831.

Las bases de esta relación se originaron con la misiva que el entonces presidente de Bolivia, Andrés Santa Cruz, dirigió al vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo de México, Anastasio Bustamante. En ella, el mandatario boliviano expresó su interés de que “puedan verse establecidas y estrechadas las relaciones de ambos Estados, como una garantía y medio al mismo tiempo de su futura prosperidad”.

Con ese espíritu de unidad nació una hermandad en la que juntos hemos superado retos importantes como lo fue la difícil coyuntura de noviembre de 2019.

Hoy día tenemos una relación moderna, contamos con mecanismos bilaterales en materia de diálogo político y de cooperación en temas educativos y culturales, técnicos y científicos, en combate al narcotráfico y farmacodependencia, en turismo, entre otros, y compartimos la visión sobre el desarrollo e integración de nuestra región.

Por ello, el 29 de noviembre, en un simbólico homenaje a las vicisitudes de nuestra hermandad, el Instituto Matías Romero-Museo de la Cancillería, la Subsecretaría para América Latina y el Caribe, y la Embajada de Bolivia presentaron una exposición fotográfica con imágenes de acciones bilaterales que revelan los vínculos que hoy prevalecen entre mexicanos y bolivianos.

A 190 años del origen de nuestra amistad, seguimos fortaleciendo día con día nuestros lazos. ¡Viva México, Viva Bolivia! ¡Jallalla México, Jallalla Bolivia!

*Subsrio. para AL y el Caribe de la SRE.