Te saludo afectuosamente, en los albores del segundo mes del mes. Llega febrero y en escena tenemos un par de parteaguas si me permites la expresión : por un lado, al cierre de febrero el USDA se reúne en conclave público al final del mes, en Washington. El tema es que si es público no es conclave, y si no es conclave es público y en lo que definimos el encuentro, describimos el contenido de la siguiente manera: / El Departamento de Agricultura de EU (USDA) hace una estimación inicial sobre el ciclo agrícola nuevo, éste que arranca con la llegada de la primavera, y así, en ese foro varios ponentes aportan su opinión y comparten sus experiencias. Este evento es importante no por certero, si por el gran aforo que genera, y estando en Washington o no, el mundo estará viendo en vivo el balance de oferta y demanda que propone el economista en jefe de la dependencia. Así descrito el evento, tendremos la proyección productiva del mundo según el USDA, y esa será la base que usará el mercado para hacer pronósticos de precio para el futuro..., lo más interesante del foro es que el mercado y sus participantes estarán viendo de nuevo los eventos climáticos del hemisferio norte, esos que ayudan o perjudican cuando hay labor de siembra, y dejarán que Sudamérica se ocupe del abasto mundial. Pero antes de ir tan lejos, Sudamérica aún tiene cosas que opinar, los cultivos están lejos de estar resueltos. Argentina está seco en este momento y hace mucho calor, los pronósticos climáticos son erráticos y se necesita lluvia para terminar cultivos: 20% del área sembrada está siendo lastimada y si no llueve en estas próximas dos semanas, habrá daños irreversibles... pero antes de que te suenen las alarmas, hay que decir que no es más que ruido que invita a la volatilidad; igual se va a producir mucho en áreas no lastimadas por esta sequía, y mientras eso sucede en Argentina, en Brasil se calienta el mercado de maíz... A los brasileños se les pasaron las cucharadas exportando maíz y con la devaluación del real, el productor brasileño quiere vender en dólares en el mercado interno o lógicamente, en el de exportación, y así, el consumo interno está viendo cómo se encarece el precio que paga en reales por el maíz, y lamenta que ese incremento en el costo, producto de la devaluación, no sea fácilmente transferible al consumidor. Y sí, los márgenes se aprietan y con márgenes delgados, la industria sufre y el consumo no se multiplica.

En México sucede algo similar, la importación a este tipo de cambio se complica, pero la ventaja es que para quien produce cárnicos es más sencillo dejar que el comprador descubra que si importa carne paga más y así, el efecto devaluatorio no es tan complicado de pasar al consumidor. Esta devaluación escondió totalmente la caída del commodity; en dólares, cayo el precio; pero en pesos no se siente y ésta es la razón por la que la demanda no se multiplica en el mundo: el dólar está muy fuerte y ante ello no hay mucho que hacer. Y no será hasta que la Reserva Federal se reúna de nuevo, en marzo, cuando esto pueda bajar. El mercado asume que la tasa se incrementará de nuevo y si no sucede y si el lenguaje de la Reserva Federal es tímido, el dólar podría llegar a debilitarse un poco, tal vez sólo un poco.

México tiene un cultivo grande pendiente, en los próximos meses habrá más de 8.5 millones de toneladas de granos varios y esa oferta tendrá que encontrar algún camino de uso. El agricultor nacional espera que algo cambie, y debe aguantar, porque con tanto abasto en el mundo, parece que esta idea bajista de mediano plazo no tiene cómo cortarse rápidamente.

Esperemos al petróleo, veamos si los rusos y la OPEP se ponen de acuerdo, de lo contrario, el petróleo seguirá bajando...; es increíble, hoy sale más caro un galón de agua de esos de marca sexy que un galón de petróleo, ése es el mundo que vivimos y es lo que es... peor sería escuchar cantar a Pablito Ruiz todo el día.

Si recuerdas, al arranque de la nota te hablaba de un par de eventos a modo de parte-aguas, pero te describí sólo uno... bueno, pues no es descortesía, tampoco olvido, es una forma sutil de decir: continuará.

Nos vemos pronto, y te pregunto de nuevo si en eso de administrar riesgos, ¿estás en buenas manos?

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