Buen día, mucho gusto en saludarte, tenemos mucho que platicar, y que tal si arrancamos con la nota electoral desde Argentina: Mauricio Macri gana las elecciones presidenciales el fin de semana pasado y le da la vuelta al gobierno populista de la Sra. Kirchner

Mas allá de todo, y no siendo esta una columna política la esencia es el impacto en el sector agroindustrial que esto tiene. Argentina posee un sistema llamado retenciones que implica el cobro de un impuesto a la exportación de granos y oleaginosas, por ejemplo, el gobierno le cobra 35% del valor del precio de la soya al productor cuando exporta, también le cobra 23% al trigo y 20% al maíz, situación que es un verdadero castigo al productor agrícola, no sólo es que no haya subsidios, es que el agricultor paga por producir y exportar... algo que en nuestra línea de ocupación agrícola sería impensable.

El tema es que el nuevo gobierno está proponiendo una quita total de los derechos de exportación para maíz y trigo, y una baja a las retenciones de soya entre algunos otros productos agrícolas, y no sólo eso, las exportaciones tienen que ser autorizadas, y hay un sistema de permisos de exportación que el gobierno controla, hay cupos exportadores y eso rompe por completo el flujo dinámico y confiable de mercadería al mundo.

Lo anterior significa que, si Argentina regresa a la zona de la libertad comercial con las nuevas medidas propuestas por el presidente electo, estaría en posibilidad de inyectar un mundo de producto al abasto. Hay que recordar que el productor argentino posee una cantidad importante de granos y oleaginosas sin vender aún, y eso lo hace para defender su patrimonio. Argentina, de manera no oficial, tiene una inflación muy alta, y no hay facilidad de comprar dólares y, si eso no te alcanza, imagínate que al exportar te liquidan a un tipo de cambio oficial , te convierten dólares a pesos al 9.6 / 1 aproximadamente, pero si con esos pesos argentinos que recibes quieres hacerte de dólares, tienes que recurrir al mercado paralelo y ese esta al menos 40% más caro, con lo cual estar largo en pesos es una posición complicada, la inflación te come el poder adquisitivo, hay un cepo cambiario que no te deja comprar dólares y el comprar dólares en el mercado paralelo te quita una fortuna. Lógicamente el productor prefiere retener granos y oleaginosas, que es una manera indirecta de tener dólares en potencia.

Bajo este contexto, si se eliminan los impuestos a la exportación y encima de ello el tipo de cambio se ajusta (devaluación), el campo argentino recibirá un caudal enorme de ingreso, un ingreso que les invitará a liquidar para cobrar ese beneficio, especialmente cuando están tan rezagados en el ingreso y la inversión.

Bueno, ahora extrapolemos a territorio de lo nuestro si te parece. Para el comprador a primera vista parecería beneficioso que Argentina se vuelque a la venta y que los precios mundiales de soya/subproductos, maíz y trigo caigan. Sin embargo, la velocidad y la intensidad en la caída es un evento de efecto desconocido, y el comprador podría anticipar comprar cuando el mercado aún tenga capacidad de caer más, eso indica que se queda caro para el agricultor, la caída de precios en el mundo implica lo que ya sabes y no te va a gustar, y así, con la nueva realidad de Argentina, un jugador de mucho poderío productivo está a punto de regresar al comercio mundial con todo lo que ello implica, y si tú eres comprador o vendedor agroindustrial, para el efecto de administrar riesgos, ¿estás en buenas manos?

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