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Geopolítica

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Amnistía Internacional denuncia que Rusia engaña a extranjeros para que combatan en Ucrania

Rusia engaña a extranjeros de países como Colombia, Brasil y Cuba para que combatan en Ucrania, denunció este jueves Amnistía Internacional en un informe que cita entrevistas con prisioneros de guerra que firmaron contratos militares con Moscú, según la organización.

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Foto: Reuters.Foto: Reuters.

AFP

Rusia engaña a extranjeros de países como Colombia, Brasil y Cuba para que combatan en Ucrania, denunció este jueves Amnistía Internacional en un informe que cita entrevistas con prisioneros de guerra que firmaron contratos militares con Moscú, según la organización.

Entre las víctimas, además de brasileños y colombianos, hay personas de Sri Lana y de Sudáfrica, algunos de los cuales fueron atraídos a Rusia con anuncios de empleos falsos y los obligaron a alistarse al llegar, indicó la oenegé de defensa de los derechos humanos, con sede en Londres.

En junio, una investigación de la AFP también reveló que Moscú estaba recurriendo a promesas de empleos bien pagados en el sector civil para captar a kenianos que, al final, acababan luchando en el frente.

"El sufrimiento relacionado (...) con esta internacionalización de la guerra afecta a comunidades e individuos muy vulnerables de todo el mundo", consideró la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, en una entrevista con la AFP con motivo de la publicación del reporte.

De momento, las autoridades rusas no se pronunciaron públicamente sobre las acusaciones de AI.

Tanto Moscú como Kiev han reclutado a extranjeros para sus ejércitos desde que Rusia invadió Ucrania hace cuatro años y medio.

Ucrania estimó en abril que más de 28,000 extranjeros de 136 países estaban combatiendo en el ejército ruso. A este contingente se suman, según las autoridades ucranianas, unos 14,000 soldados norcoreanos que combatieron contra las fuerzas de Kiev durante su ofensiva en la región rusa de Kursk, en 2024.

Ucrania también recurre a combatientes extranjeros, pero Amnistía afirmó que no pudo ponerse en contacto con los que están apresados en Rusia porque la organización fue catalogada como "agente del extranjero" por Moscú.

Ni Moscú ni Kiev han hecho públicos cuántos soldados extranjeros combaten en sus filas en total.

"Obviamente, hay muchos individuos que trabajan para el Estado ruso que saben que la gente que están reclutando para que vayan a la línea del frente son víctimas del tráfico", señaló Callamard.

"Son cómplices en este fenómeno y deberían rendir cuentas", insistió.

Según ella, en el extranjero, Rusia suele buscar hombres de menos de 40 años, residentes en un país más pobre y que se ven tentados por la "promesa de un trabajo".

Rusia ya ha rechazado en otras ocasiones las acusaciones de que obligue a extranjeros a enrolarse en su ejército.

"Carne de cañón"

Entre los principales métodos que usan los reclutadores para convencer a extranjeros se encuentran los anuncios de empleo publicados en línea, a menudo de puestos de trabajo falsos, según la oenegé.

"Y luego llega la coerción. Se les quitan sus pasaportes. Se los obliga a firmar documentos que no entienden. Les hacen seguir unas formaciones que no entienden" y, después, los envían al frente, explicó Callamard.

"Básicamente son carne de cañón", resumió la secretaria general de AI.

Por ejemplo, a un camionero de Sudáfrica se lo invitó a volar a Moscú para trabajar como conductor y en cuanto llegó, lo confiscaron "todo", recoge el informe.

Los reclutadores también han apuntado hacia extranjeros que viven en Rusia de forma irregular, prometiéndoles residencia o un pasaporte a cambio de alistarse, afirma la organización.

Durante una visita supervisada a un centro de detención de Ucrania el pasado febrero, la AFP recabó testimonios similares de prisioneros extranjeros que habían combatido para Rusia.

Varios afirmaron que les pidieron firmar contratos que no entendían y seguir programas de formación muy generales, y también que tenían problemas para comunicarse con sus superiores debido a la barrera del idioma.

El delito de trata de personas, tal y como lo define Naciones Unidas, consiste en la captación, el transporte o el alojamiento ilegal de personas mediante el fraude, el engaño o el abuso de poder.

Callamard afirmó que el delito se caracteriza por el "traslado de personas", el uso de "medios coercitivos, promesas falsas y violencia" y también por una "situación de explotación".

La directora de la oenegé instó a Ucrania y a los dirigentes de los países cuyos ciudadanos han sido objeto de este sistema de reclutamiento a aportar pruebas de esta "trata de seres humanos" para procesar a los responsables.

Aunque reconoció que es probable que Ucrania no dé prioridad a esas investigaciones, recomendó a Kiev hacerlo.

"Además, esto demostraría que Ucrania tiene unos valores y un enfoque muy diferentes a los de Rusia", sostuvo.

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