LONDRES. Faltando menos de un año para que Reino Unido abandone la Unión Europea, una decisión que los británicos eligieron, en parte, para frenar la inmigración, el gobierno enfrenta un escándalo por el trato que reciben de los migrantes, lo mismo legales como ilegales.

Los legisladores de la oposición presionaron el pasado lunes a la primera ministra Theresa May para que responda cuestionamientos sobre el papel que ha tenido ella a través de su política migratoria para crear (con sus propias palabras) un “ambiente hostil” a quienes están en el país de manera ilegal.

Les llaman generación Windrush por la línea de navíos que transportó a las primera familias de países caribeños que fueron invitados por el gobierno británico para ayudar a reconstruir el país después de la Segunda Guerra Mundial.

Desprovistos de documentos que les permitieran demostrar que eran británicos, en parte porque el Ministerio del Interior destruyó por error sus registros de llegada, muchos de ellos se encontraron décadas después sin empleo.

El domingo por la noche, Amber Rudd renunció como ministra del Interior de Reino Unido al reconocer que había “engañado involuntariamente” al Parlamento al negar que existiera una cuota de deportaciones de inmigrantes cuando en realidad sí lo hubo.

En un primer momento Rudd dijo al Parlamento que no había cuotas nacionales, luego corrigió sus comentarios y dijo que tal vez habría algunos. Finalmente, el periódico The Guardian publicó una carta escrita por Rudd y dirigida a May, en la que expone su compromiso de aumentar las deportaciones en 10 por ciento.

“Debí haberme dado cuenta de esto (de la inclusión de cifras), y asumo toda la responsabilidad de que no era así”.

El lunes, en su remplazo fue nombrado Sajid Javid, un inversionista exitoso, experimentado ministro del gobierno y el primer miembro de una minoría étnica en ocupar el puesto de ministro del Interior.

Sajid Javid, crítico de Trump

Javid es hijo de un inmigrante pakistaní que llegó a Reino Unido como chofer de autobús y ha sido uno de los miembros más claros y duros del gabinete de May al criticar los tuits contra musulmanes que ha escrito el presidente Trump.

Después de que Trump retuiteara el pasado noviembre videos antimusulmanes engañosos de un grupo extremista llamado Britain First , Javid tuiteó: “Así que POTUS ha respaldado las opiniones de una organización racista, vil y llena de odio que me odia a mí y a personas como yo”.

Sin embargo, la renuncia de Rudd —el cuarto miembro del equipo directivo de mayor rango de May en renunciar en los últimos seis meses— y el nombramiento de Javid no han disipado el escándalo.

Los críticos del gobierno señalan que fue May, y no Rudd, la responsable de los cambios en las normas de inmigración que llevaron a médicos, dueños de empresas y empleadores a verificar los estados de inmigración de sus empleados.

Debido a que no han podido recopilar los documentos necesarios para demostrar que tienen el permiso de vivir en Reino Unido, algunos de los integrantes de la generación Windrush han sido  amenazados con la deportación , se les han negado beneficios de salud o han perdido sus trabajos.

Los británicos, en general, probablemente no estarían muy molestos con un gobierno que ha expulsado a inmigrantes ilegales. Sin embargo, las historias de Windrush, publicadas por primera  vez en The Guardian, han provocado una condena generalizada. Incluso integrantes del propio partido de May, los Tories, dijeron que el mal trato es una afrenta a la decencia británica.

El escándalo Windrush, dijo Rob Ford, profesor de política en la Universidad de Manchester, “resalta que, incluso con todas las políticas tóxicas que hemos tenido respecto a la inmigración en el país durante más de una década, hay un elemento básico del sentido del trato justo y el juego limpio”.

“La revelación que ha hecho The Guardian es en gran medida la idea de un gobierno que construyó su política de inmigración supuestamente nada antiinmigrante cuando, en realidad, resulta que sí lo es”, comenta el académico.

May se ha disculpado repetidamente en los últimos días por el trato que su gobierno da a las personas del Caribe y otros ciudadanos de la Commonwealth que viven en Gran Bretaña pero el partido opositor Laborista ha seguido lanzando fuego contra ella.

May se queda sin “escudo humano”

El pasado lunes, el líder de ese partido, Jeremy Corbyn, tuiteó fotos de sus reuniones con miembros de la generación Windrush y escribió: “Con la partida de @AmberRuddHR, @Theresa_May ha perdido su escudo humano. El primer ministro debería terminar con el ‘ambiente hostil’ que ella (May) creó”.

Tom Watson, diputado del Partido Laborista, tuiteó: “Veo que Amber Rudd tuvo que pagar el costo de la persona que realmente es responsable de este escándalo: Theresa May”.

El momento de la nueva crisis se convierte en un gran dolor de cabeza para May debido a que ocurre en medio de las difíciles negociaciones del Brexit y pocos días antes de las elecciones municipales del pasado jueves, donde las encuestas sugieren que el Partido Conservador podría enfrentar grandes pérdidas. (Este texto fue publicado en el periódico The Washington Post la tarde del pasado lunes.)

El escándalo también ha llamado la atención más allá del Canal de la Mancha, ya que funcionarios de la Unión Europea están preocupados por el estatus migratorio post-Brexit de los 3 millones de ciudadanos de la Unión Europea que viven en Gran Bretaña.

La salida de Rudd silencia una de las voces proeuropeas más altas y claras del gobierno de May. Javid apoyó la permanencia de su país en la UE, pero su postura siempre ha sido tibia, por lo que ha sido considerado euroescéptico. Ahora, la balanza en el gabinete de May se inclina hacia los partidarios de un Brexit duro.

Javid dijo el lunes que su tarea “más urgente” es ayudar a aquellos que fueron atrapados de manera injusta en el fiasco de Windrush. Sus padres llegaron a Reino Unido procedentes de Pakistán en la década de 1960, y dijo que la crisis de Windrush llegó a su casa.

Sajid Javid le dijo al periódico The Telegraph: “Pensé que esa (que no tiene papeles legales) podría ser mi madre, mi papá, mi tío... podría ser yo”.

Theresa May no ha logrado encontrar la tranquilidad de su gobierno desde que llegó a Downing Street, el 13 de junio de 2016, al sustituir a David Cameron. Las crisis la agobian y pocos saben si logrará concluir su periodo.