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Bancos latinoamericanos ajustan estrategia ante IA, regulación y ciberamenazas
La encuesta EY/IIF revela que la banca latinoamericana coloca tecnología, IA y talento en el centro de su agenda, mientras México enfrenta presión regulatoria

La banca enfrenta una nueva etapa en la que la tecnología y la regulación pesan cada vez más en la toma de decisiones.
La banca en América Latina está ajustando su estrategia de riesgo. En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, inflación, ciberamenazas y cambios regulatorios, los bancos de la región tienen una prioridad distinta: entender cómo el avance tecnológico está modificando el negocio financiero.
De acuerdo con la Encuesta Global de Gestión de Riesgos Bancarios, elaborada por EY junto con el Institute of International Finance, el 76% de los directores de riesgos bancarios en América Latina identifica el rápido cambio tecnológico como la principal fuerza externa que impacta al sector.
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El dato marca una diferencia frente a otras regiones. Mientras en Europa y Medio Oriente las tensiones geopolíticas dominan la agenda de los líderes de riesgo, en América Latina el foco está puesto en la revolución digital. La inteligencia artificial, la automatización, los nuevos fraudes, la ciberseguridad y los activos digitales obligan a los bancos a revisar sus modelos de control.
El estudio señala que los directores de riesgos, conocidos como CRO, están dejando de operar sólo como guardianes del cumplimiento. Su papel avanza hacia una función más estratégica dentro del negocio. Ya no basta con reaccionar ante pérdidas, fallas operativas o incumplimientos regulatorios. Ahora deben anticipar escenarios, participar en decisiones de inversión tecnológica y medir riesgos que evolucionan con velocidad.
EY describe este contexto como un entorno NAVI: no lineal, acelerado, volátil e interconectado. Para la banca, esto significa que un riesgo tecnológico puede convertirse en riesgo reputacional, operativo, regulatorio o financiero en cuestión de horas.
Presión en México
Para México, el desafío tiene un componente propio. El sistema financiero llega a esta etapa con retos regulatorios relevantes, entre ellos la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional y la revisión de la Unidad de Inteligencia Financiera.
Ambos procesos elevan la exigencia sobre trazabilidad, prevención de lavado de dinero, combate al financiamiento al terrorismo y transparencia en las operaciones. En el sector bancario, estos temas no son administrativos: inciden en confianza, acceso a mercados, relación con autoridades y capacidad de negociación internacional.
La revisión del T-MEC añade otra variable. En un contexto de integración comercial con Estados Unidos y Canadá, los estándares financieros, la prevención de delitos y la solidez institucional pueden influir en la percepción sobre México como mercado confiable.
Por eso, la función de riesgo gana peso dentro de los bancos. Las instituciones financieras ya no pueden ver el cumplimiento como una tarea aislada. La gestión de riesgos debe conectarse con tecnología, datos, auditoría, negocio y gobierno corporativo.
En América Latina, aunque la geopolítica tiene menor peso que en otras regiones, no desaparece. El 48% de los bancos planea diversificar inversiones para reducir este tipo de exposición. La lectura es clara: el sector no puede elegir entre riesgos tradicionales y riesgos digitales. Debe administrar ambos al mismo tiempo.
Estrategias con IA
La inteligencia artificial es uno de los puntos centrales del estudio. Su adopción promete eficiencia, mejores modelos de análisis y mayor capacidad para detectar anomalías. Pero también plantea preguntas sobre gobernanza, sesgos, responsabilidad, privacidad y supervisión.
En América Latina, el 81% de los responsables de riesgo espera que la automatización reduzca tareas manuales, como recolección de datos y controles básicos. Sin embargo, la región muestra mayor optimismo laboral que otras zonas: sólo 14% prevé una reducción total del personal en áreas de riesgo en los próximos años.
Considera que la IA no sustituirá por completo a los equipos de riesgo, sino que cambiará sus funciones. Los bancos necesitarán perfiles con capacidad para leer datos, entender modelos, supervisar algoritmos y traducir hallazgos técnicos en decisiones de negocio.
La brecha más visible aparece en activos digitales. Aunque la tecnología domina la agenda, el 86% de los responsables de riesgo afirma que su banco todavía no cuenta con una estrategia en esta materia.
Esto puede convertirse en una vulnerabilidad frente al crecimiento de nuevas formas de intermediación financiera, tokenización y activos basados en tecnología blockchain.
Patricio Belaunzaran, líder de Riesgos para el Sector Financiero en EY México, advierte que los bancos de la región enfrentan un momento que exige decisión e imaginación. Los riesgos tradicionales están regresando, mientras la tecnología acelera nuevos retos y oportunidades.
La banca latinoamericana ya no puede administrar el riesgo desde una lógica de contención. La nueva etapa exige anticipación, inversión tecnológica, talento especializado y mayor integración entre riesgo y estrategia, concluyó el estudio.



