Con la renuncia de Dominique Strauss-Kahn como titular del Fondo Monetario Internacional, se inició de lleno este jueves la batalla por la sucesión, que habrá de involucrar a las mentes económicas más brillantes del mundo en una despiadada lucha política por el futuro del organismo.

Funcionarios europeos fueron los primeros en cerrar filas, al insistir que alguien de sus rangos debe concluir el mandato de cinco años de Strauss-Kahn, que termina el año próximo. Las mayores posibilidades se conceden a la ministra de finanzas de Francia, Christine Lagarde.

Desde la posguerra en 1947, el FMI ha sido encabezado por un funcionario europeo, una tradición que potencias emergentes como China, India y Brasil consideran que debe terminar.

Líderes del viejo Continente afirmaron que están tratando de seleccionar un candidato de unidad. Como bloque, los países europeos detentan la tercera parte de los votos dentro del FMI. La canciller de Alemania, Angela Merkel, dijo que los países emergentes tienen una legítima aspiración a lograr el puesto, pero en el mediano plazo .

Europa está metida de lleno en delicadas negociaciones para resolver problemas de deuda de algunos miembros de la Unión Europea, junto con otros líos económicos; por ello, los funcionarios europeos insisten que debe ser un europeo con sólidas credenciales políticas quien sirva el resto del mandato de Strauss-Kahn.

Hay una larga lista de aspirantes. Funcionarios de economías emergentes, así como analistas externos, arguyen que no hay motivo para que alguien como Lagarde, o el exprimer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, tengan ventaja sobre personajes como el ministro de Finanzas de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, el exministro de Finanzas de Turquía, Kemal Dervis, o el exsecretario de Hacienda Agustín Carstens.