“Una de las áreas donde se han asignado muchos recursos de la Iniciativa Mérida durante el actual gobierno del presidente López Obrador es la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF, en la secretaría de Hacienda), para la compra de equipo de computación y software; también incluyó el SAT para la adquisición de equipo para los cruces fronterizos; incluye a la Secretaría de Gobernación que utiliza recursos de la USAID para el programa de búsqueda de desaparecidos y tecnología para estudios de genética; incluye el financiamiento de la metodología que sigue la Secretaría de Marina para medir los cultivos de amapola en México, y eso ha sido un programa muy importante”, comenta la embajadora eminente Martha Bárcena en entrevista con El Economista.

Para Estados Unidos la Iniciativa Mérida sigue viva, para México ya murió. ¿Está semimuerta?

Para Estados Unidos sigue viva porque sigue habiendo presupuesto año con año. México puede decir que ya murió, pero en realidad se siguen recibiendo recursos por parte del Congreso de Estados Unidos a través de la Secretaría de Estado. Parece ser que el gobierno de México se quedó con la idea de que la Iniciativa Mérida es transferencia de equipo militar.

¿Qué lecciones aporta la Iniciativa Mérida en la relación bilateral?

Quizá, el concepto más importante que trajo la Iniciativa Mérida fue el de la corresponsabilidad en la lucha contra el tráfico de drogas.

¿Ha evolucionado la Iniciativa Mérida? ¿De qué manera lo ha hecho?

La primera etapa de la Iniciativa Mérida consistió en transferencia de equipo militar, pero esto se transformó, sobre todo, en la época de Obama. La transferencia de equipo militar era mínima, por no decir inexistente. Y se concentró en cuatro pilares: uno era el fortalecimiento del Estado de derecho; el combate al crimen organizado. Otro es el fortalecimiento de las comunidades.

Estados Unidos dice que uno de los programas más exitosos de la Iniciativa Mérida es el de Certificación de las cárceles, para que funcionen y no haya corrupción. Mencionan el éxito en las cárceles en Chihuahua y Guanajuato.  Otro ejemplo de un programa al que se le destinó bastante dinero fue a través del International Development Law Organization (IDLO). Consistió en la capacitación para el Sistema Penal Acusatorio: los juicios orales.

Insisto, pese a la evolución de la Iniciativa Mérida el presidente López Obrador asegura que está muerta. ¿Por qué?

No han leído sobre los documentos de su transformación. Cuando fui embajadora mandé varios estudios de su transformación y pedí instrucciones al respecto, para sentarnos con los estadounidenses y ver si nos gustaba o no esta transformación. A mí me preocupaba mucho la participación de los estados sin que la federación supiera qué estaban haciendo.

¿Fue una falla de la Iniciativa Mérida el hecho de que los estados recibieran recursos de Washington sin que pasaran por el Gobierno federal?

En la etapa de Peña Nieto se dijo que la Iniciativa Mérida tendría una sola ventanilla, que era la Secretaría de Gobernación, en contraste, cuando se firmó en el sexenio de Calderón, se decía que todos los programas que se fueran a desarrollar tenían que ser a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La ventanilla única del presidente Peña Nieto no funcionó del todo. Los recursos a la Iniciativa Mérida tenían una oficina en Reforma que llegó a tener más de 200 personas. Teniendo los recursos empezaron a buscar dónde ejercerlos. Se fueron a los Estados. Esta fue una de las fallas, operaron directos con los Estados y la Federación perdió, ya no digamos el control, sino el seguimiento de cuántos recursos se destinaban.

Desde la embajada, ¿usted tuvo claras las prioridades?

Nunca recibimos instrucciones claras, primero nos dijeron que los recursos se dedicaran al fortalecimiento de la Guardia Nacional, y la pregunta que venía de los Estados Unidos, de los Senadores: “¿Fortalecimiento en qué sentido? ¿Equipo? ¿Recursos? ¿Cursos de capacitación? ¿En qué?”.

En la reunión bilateral del 8 de octubre se anunciará una nueva etapa de la Iniciativa Mérida.

Eso debería de ser. Esta sí será una reunión de alto nivel de seguridad, no el famoso Grupo de Alto Nivel de Seguridad en donde el canciller Ebrard le sentaba a cinco secretarios al embajador de Estados Unidos como si fuera un procónsul. Es de secretario a secretario: de Gertz a Garland; de Rosa Isela con Mayorkas; de Ebrard con Blinken.

El secretario Marcelo Ebrard comentó en el Senado que el nivel de respeto que tiene México en el exterior es de los más altos de la historia.

Es la opinión del secretario Ebrard. México siempre será una referencia en el mundo, con menor o mayor impacto, porque somos una de las economías más importantes del mundo; porque somos un país con una gran fuerza cultural.

Martha Bárcena fue embajadora de México en Estados Unidos, Turquía, Dinamarca, y se desempeñó como cónsul en Barcelona.

fausto.pretelin@eleconomista.mx