El economista y ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi asumió formalmente este sábado el cargo de primer ministro de Italia, en una ceremonia inédita por las medidas contra una pandemia que ha causado una recesión económica sin precedentes en el país.

"Juro lealtad a la República", declaró Draghi ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, en una ceremonia en el palacio presidencial transmitida en directo por la televisión.

También los 23 miembros de su nuevo gabinete, que incluye tecnócratas, políticos veteranos y ministros del anterior Ejecutivo, prestaron juramento.

La ceremonia se llevó en un clima especial, frío y sin periodistas, debido a las medidas de distanciamiento exigidas por el coronavirus.

El nuevo equipo de gobierno se dirigió luego a la sede del gobierno, Palacio Chigi, para el simbólico intercambio de poderes con Giuseppe Conte, primer ministro saliente, quien tuvo que renunciar al cargo tras perder el apoyo de una parte de su coalición.

Con un largo y emocionante aplauso de los funcionarios de la jefatura de gobierno fue despedido Conte, primer jefe de gobierno de Europa que encaró la pandemia y decidió el bloqueo de todo el país.

Los últimos meses de Conte en el cargo estuvieron empañados por la crisis política, pese a que el ex profesor de derecho, que llegó al poder en 2018 sin experiencia política, representó para muchos italianos una mano firme y segura durante los meses más negros el año pasado de la pandemia.

La era Draghi

"Inicia la era Draghi", escribe el diario Il Corriere della Sera, al hacer una análisis del nuevo Ejecutivo y de su líder, quien arranca con el 62% de popularidad, según los sondeos.

Al término de las ceremonias, el expresidente del BCE convocó este mismo sábado a su primer consejo de ministros, en el que participan personalidades de su total confianza.

Entre ellas Daniele Franco, experto en finanzas públicas y vicegobernador del banco central, el Banco de Italia, quien ocupa el ministerio de Economía y Finanzas.

Franco tendrá a su cargo la gestión del fondo de 200.000 millones de euros (240,000 millones de dólares) otorgados por la Unión Europea para encarar la pandemia y reactivar la economía.

El nuevo primer ministro italiano eligió perfiles técnicos para las áreas donde impulsará las mayores reformas, entre ellos justicia, transición ecológica y digital.

Draghi, que conquistó el apoyo casi unánime de todos los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha, para formar un gobierno de unidad ante la crisis, se someterá la próxima semana a la confianza del Parlamento.

El próximo miércoles en el Senado y el jueves en la Cámara de Diputados, último acto oficial.

La mayor formación en el parlamento, los antisistema del Movimiento 5 Estrellas, aprobó el jueves con una votación interna un gobierno liderado por el prestigioso economista.

Sin embargo, el resultado ha generado malestar interno y desatado la protesta de unos 30 parlamentarios que podrían votar en contra del que consideran un defensor de las élites.

La designación de un nuevo superministerio para la "transición ecológica", a cargo del reconocido físico e informático Roberto Cingolani, quien trabajaba en el gigante italiano de la aeronáutica Leonardo, debería calmar las bases.

Las dificultades apenas comienzan para Draghi, de 73 años, conocido por su discreción, su seriedad y su determinación.

Italia, que se acerca al umbral de 100,000 muertes por Covid-19, registró una de las peores caídas del PIB de la zona euro en 2020, con una pérdida del 8.9 por ciento.

Su llegada al poder fue aplaudida por los mercados financieros y representa una novedad para la historia de Italia.

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyden escribió en Twitter que la experiencia de Draghi "será un excepcional recurso para Italia y Europa" y el Primer ministro británico Boris Johnson envió felicitaciones por el mismo medio.

"Esta es una fecha histórica. Este es el gobierno de la responsabilidad nacional, de la pacificación entre las fuerzas políticas", resume la veterana periodista Federica Mango.

"Difícil no exagerar sobre la magnitud de desafíos que enfrentarán Draghi e Italia", comentó Luigi Scazzieri, del Centro Europeo de Reformas.

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