En febrero de este año, la agencia de calificación de riesgo, Moody’s mantuvo la calificación crediticia de Colombia en Baa2, aunque bajó la perspectiva de estable a negativa. Si bien la calificadora indicó que, durante la primera conferencia anual de la entidad en el país, que no modificará la nota soberana hasta el 2019, sí manifestó que existen tres elementos sobre los cuales estará atenta por la transición que vivirá el país con el cambio de gobierno.

Los colombianos acudirán a las urnas este domingo a la segunda vuelta electoral para elegir a su próximo presidente, entre el derechista Iván Duque y el izquierdista Gustavo Petro.

El primer punto sobre el cual se refirió Mauro Leos, director asociado para calificación de deuda soberana de Moody’s, tiene que ver con las perspectivas de crecimiento que se esperan para el PIB colombiano. Según el analista, en los últimos años, la economía del país ha ido desacelerándose hasta llegar a 1.8% en 2017.

Pese a que en el primer semestre del año la industria nacional presentó signos de recuperación, Leos evidenció que se necesita especial atención en los sectores de construcción y minería, los cuales han ido decayendo hasta alcanzar niveles negativos y afectar a la baja el desempeño general de la economía nacional.

Según explicó Adrián Garza, vicepresidente para proyectos de finanzas a infraestructura de la calificadora, sin importar el resultado de las elecciones presidenciales, las inversiones en infraestructura seguirán siendo una prioridad, pues tanto Iván Duque, como Gustavo Petro, han mostrado su interés en seguir potenciando el sector.

Esto, según la calificadora, es uno de los motores que necesita la economía nacional para los próximos años. “Esperamos, al igual que todos, una recuperación, pero una modesta. Vemos para el otro año un crecimiento de 3%, que será menor a la referencia histórica, sostuvo el Leos, quien también explicó que esto llevará a que “los números no den suficiente para que se corrijan las cuentas fiscales”, por lo que serían necesarias adecuaciones o ajustes, lo cual es la segunda preocupación que plantea Moody’s para la próxima administración nacional.

La calificadora se mostró cauta ante la meta que está planteando el gobierno está de que el déficit sea inferior a 2%, considerando la rigidez de la normativa que impide realizar mayores ajustes fiscales. Según presentó la calificadora en uno de sus informes, Colombia es el cuarto país de la región que es más inflexible en su gasto fiscal, lo que implicaría que esta reducción no es un proyecto tan viable como lo plantea el Gobierno.

“En lo que va de siglo solo en dos años el déficit ha sido inferior al 2%, en 2005 y 2007, que el crecimiento fue de 5% o 6%”, indicó el analista del grupo de riesgo soberano, quien sostuvo que el tercer factor de observación que está revisando la calificadora son las elecciones presidenciales que se celebrarán en el país este domingo.

Precisamente quien dirija el país para el periodo 2018-2022 es la última gran inquietud que tiene en este momento la calificadora crediticia. Si bien Moody’s no realiza un análisis político, entre sus variables sí revisa cómo la coyuntura política afecta la confianza de los inversionistas.

“Nuestros cuestionamientos tienen que ver no con lo que va a pasar en el próximo año sino en el mediano plazo con la próxima administración”, aseguró Leos, quien sostuvo que cuando haya un nuevo presidente se podrá medir la viabilidad de sus propuestas de campaña, pues “por un lado los gobiernos tienen que enviar un mensaje de optimismo, pero al mismo tiempo, el mercado y los analistas evaluamos que tan realistas son las propuestas”, concluyó.