Washington. La semana pasada, un avión de 120 asientos de United Airlines que iba de Chicago al aeropuerto Reagan escasamente evitó chocar con un jet ejecutivo que despegaba de Dulles, el más reciente de 22 errores potencialmente fatales por parte de los controladores aéreos que comandan los cielos sobre la capital.

Según el reporte oficial de la Administración Federal de Aviación (FAA), el avión de United estuvo a 15 segundos de una colisión con el jet privado antes de que el sistema de advertencia del Airbus A319 instruyera al piloto a tomar medidas de evasión. El piloto reportó que vio al Gulfstream pasar justo detrás de él.

Es el controlador aéreo el que debe prever una situación así, no el sistema de advertencia del avión , dice John DeLisi, subdirector de aviación de la agencia reguladora de seguridad aérea, NTSB. En este caso, cuando se activó el sistema del avión, quiere decir que no tuvo un buen controlador en tierra .

En la región de Washington, el número de incidentes casi fatales en los primeros seis meses del año superó los 18 reportados durante todo el año pasado. A nivel nacional, los controladores aéreos cometieron 949 pifias en el 2009.

El alza en incidentes se registra en un contexto en que se está capacitando a una nueva generación de controladores, para sustituir a los que entraron en funciones en 1981, cuando el entonces Presidente Reagan despidió a casi todo el gremio que amenazaba con irse a la huelga. De los 177 controladores que hoy manejan el tráfico aéreo en la zona de Washington, la tercera en densidad aérea después de Nueva York y Los Ángeles, 49 no han sido certificados en todos los aspectos de su función, según la FAA.

Las reglas indican que debe haber una separación de 3 millas entre aviones, o 1,000 pies de altura. La distancia entre las dos aeronaves del incidente de United, que al igual que todos investiga la NTSB, era de menos de 1 milla.