Washington. El botón rojo se halla hoy en manos demasiado trémulas.

A poco más de un año de que Estados Unidos anunciara su retiro del tratado de eliminación de misiles de corto y medio alcance (INF), suscrito por la Unión Soviética y los estadounidenses bajo los gobiernos de Mijail Gorvachov y Ronald Reagan, la vulnerabilidad del mundo se acelera.

“Desde que se produjo la crisis de los misiles de Cuba en 1962 el riesgo de confrontación entre Estados Unidos con otros países, implicando el uso de armas nucleares nunca ha sido tan alto como en este momento”.

Así lo señalan Ernie Moniz y Sam Nunn, copresidentes de Nuclear Threat Initiative, organización sin ánimo de lucro.

Ambos publicaron un texto sobre el tema en la revista Foreign Affairs con un título provocativo: “El regreso del fin del mundo”.

Según Moniz y Nunn, Estados Unidos  se encuentra en “un estado de inestabilidad estratégica” en el que “un accidente puede ser el origen de un cataclismo”, destacan. “Sin embargo, a diferencia de la guerra fría, el gobierno del presidente Trump parece deliberadamente ciego al peligro”, avisan.

El senador republicano, Bob Corker, que es además presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, aseguró hace algunos días que “fue un gran error” deshacer el tratado de eliminación de misiles de corto y mediano alcance por el “significado que tiene para Estados Unidos”.

El propio Corker alertó también de las intenciones de eliminar otro tratado, el New START, que limita las reservas de misiles de largo alcance y submarinos de Washington y Moscú. Este funcionario impulsó la ratificación del Senado de una extensión actualizada del tratado en el 2010, que tendría que ser renovado en el 2021 y que ahora está en cuestión.

Moniz advierte que la eliminación de este tratado sería “un colapso de todo el régimen de no proliferación de armas nucleares y desarme del planeta”.