Washington. El miércoles por la tarde, el representante de Puerto Rico en el Congreso estadounidense, Carlos J. Méndez Núñez, dijo que una investigación elaborada por tres abogados concluyó que existen motivos legales para iniciar un proceso de remoción de Rosselló. Méndez dijo que el proceso comenzaría en caso de que el gobernador no renunciara.

En menos de cuatro horas el gobernador Ricardo Rosselló presentó su renuncia.

La presión del congresista Carlos Méndez sugiere que el legislador tenía los votos necesarios para obtener una mayoría de dos tercios en la cámara de Representantes para emitir una resolución de destitución, y enviarla al Senado de Puerto Rico para su aprobación.

Ayer, cientos de puertorriqueños marcharon por decimotercer día consecutivo, pero esta vez lo hicieron bailando para celebrar la renuncia del gobernador y exigir “gente nueva” en el gobierno por los casos de corrupción vinculados a los fondos para el huracán María.

La secretaria de Justicia Wanda Vázquez Garced, quien también es objeto de intensas críticas por parte de los residentes de Puerto Rico, sucederá al gobernador.

Normalmente, el secretario de estado sucedería al gobernador, pero Rosselló no nombró a un nuevo después de que el anterior renunciara por su papel en los chats humillantes cuyo contenido detonó la renuncia del gobernador Rosselló.

Vázquez, exfiscal de distrito en Puerto Rico, ha sido criticada por demorar o llevar de manera sesgada los juicios de miembros de su propio partido.

De manera directa, entró en fuerte conflicto con el poderoso líder del Senado Thomas Rivera Schatz, por las acusaciones de dos contratistas y uno de sus empleados en su contra por un presunto plan de fraude.

Que se vayan todos

“La misma gente que está en el gobierno y que forma parte del mismo circuito de Ricardo Rosselló también se tiene que ir”, dijo a la multitud el cantante de música urbana René Pérez (residente), quien ha liderado las protestas.

Más allá de los festejos, los puertorriqueños se quedan con un liderazgo diezmado precisamente porque la línea de sucesión se ha visto afectada por el escándalo, y sin un gobierno federal dispuesto a ayudar a la isla a recuperarse del huracán y de décadas de mala gestión.