Caracas. Unas declaraciones del jefe de la diplomacia europea sobre legitimidad y Estados Unidos vinculadas a una misión de observación electoral en Venezuela desataron condenas desde el chavismo, pero analistas coinciden en que este "tropiezo" no pone en peligro la presencia de los observadores en el país.

El lunes, en entrevista para el diario El País, a la pregunta de si las elecciones regionales serán limpias o no, Josep Borrell respondió: Eso lo dirá la misión (de observadores que enviará la UE). Hay gente que dice que enviar la misión legitima al país. Lo que legitima es lo que diga la misión”.

Josep Borrell habló ampliamente el viernes pasado en un foro televisado sobre la misión que acompañará los comicios de alcaldes y gobernadores del 21 de noviembre en el país sudamericano, en los que participarán los principales partidos opositores, rompiendo años de boicot electoral.

"Sé que a los americanos no les ha entusiasmado la idea", señaló. "Uno tiene a veces que tomar decisiones sopesando ventajas e inconvenientes, y si toda la oposición se presenta a esas elecciones (...) tenemos que acompañarles porque es una mayor garantía para ellos que estemos presentes auditando sistema. ¿Esto legitima al gobierno de Venezuela? ¿Legitima eso a Maduro? No", siguió. "Lo que le legitimará o deslegitimará será el informe de la misión".

Las autoridades venezolanas saltaron a condenar estas afirmaciones, acusando a Borrell de "injerencista" y de estar parcializado con la oposición.

"Ningún país autorizaría la presencia de una misión internacional donde su jefe, su líder, su autoridad, expresa que ellos vienen a Venezuela a apoyar una parcialidad política", cuestionó el presidente de la autoridad electoral venezolanas, el CNE, Pedro Calzadilla, que exigió una explicación y una disculpa de la UE. Diosdado Cabello, número dos del chavismo, señaló que Venezuela no necesita su "bendición" para legitimar los procesos electorales.