Los equipos deportivos profesionales siempre se han apoyado en su experiencia de toda la vida para tomar decisiones importantes sobre jugadores y jugadas. Sin embargo, en los últimos años, cada vez más están recurriendo al análisis avanzado de datos para afinar sus estrategias de reclutamiento y de juego.

Un buen ejemplo es el programa de análisis de datos que en apenas cuatro años permitió a los Astros de Houston pasar de estar en el último lugar de la clasificación de la Liga de Beisbol de Series Mundiales, a ganar el título en 2017. La consultora estratégica McKinsey explica los detalles en un artículo en su página corporativa.

El trabajo de análisis tuvo que hacerse en toda la organización, no solo en el banquillo, y por esto había que tirar barreras organizacionales. Era necesario modificar comportamientos para que los cambios tuvieran sentido y resultaran duraderos.

Buscar aliados “adentro”

Uno de los factores más importantes fue conseguir que se involucrasen personas que no tenían ninguna relación con todo el proceso de análisis y hacer que este llegara a formar parte de la rutina diaria.

Si esto te suena, no te sorprenderá que los éxitos y derrotas de los Astros de Houston ofrecen lecciones valiosas para líderes de negocios. En el artículo de McKinsey, Jef Luhnow, el director general de los Astros contratado por el equipo texano 2011, explica cómo utiliza información basada en análisis de datos para tomar decisiones importantes.

A su llegada, Luhnow se encontró con una organización tradicional que siempre había sido buena en ubicar, atraer y desarrollar a buenos jugadores. Sin embargo, si el ejecutivo tuviera que calificar sus capacidades analíticas, colocaría a los Astros de Houston entre los últimos cinco de la clasificación.

Imprescindible tener paciencia

Cuando se le pregunta cómo logró que todos los miembros de la organización adoptaran la nueva metodología, Luhnow explica que ante todo, hizo falta mucha paciencia, un factor que considera imprescindible en este tipo de procesos.

“Teníamos que conseguir que los tomadores de decisión en materia de reclutamiento utilizasen la información para tomar las decisiones correctas. La parte más dura fue modificar el comportamiento de los entrenadores y jugadores de los Astros y en la liga menor. Nos tomó tres a cuatro años para que estuviéramos satisfechos. Tuve la suerte de tener todo el apoyo de mi jefe, el dueño del equipo.

Luhnow da un ejemplo práctico de dónde los cambios resultaron más difíciles: “El pitcher hace un lanzamiento. La pelota es golpeada hacia donde siempre ha estado el shortstop, el jugador que defiende entre la primera y la segunda base. De repente, el shortstop no está allí porque la analítica nos dice que debería estar del otro lado de la base. Resultó muy complicado convencerles a los jugadores. En el segundo año, fuimos un poco más insistentes, pero los jugadores de cuadro y los lanzadores volvieron a quejarse tanto que a nuestros entrenadores se les acabaron las ganas de insistir.

“En la siguiente primavera, compartimos los datos con los jugadores. Tenían que entender por qué nos traía beneficios. Un lanzador joven seguía quejándose, pero uno de los lanzadores veteranos le dijo Mira, esto te va ayudar a tener más oportunidades de tener una mejor carrera. Una vez que tienes a jugadores que abogan por estas herramientas, cambia toda la ecuación”.

La importancia de saber explicar

Otro elemento de la estrategia seguida por Luhnow fue contratar un entrenador extra para cada nivel de las ligas menores. El equipo del director encontró suficientes jugadores jóvenes que habían jugado en la secundaria, quizás un año en las menores, y que tenían nociones básicas de analítica. Ellos eran capaces de explicar por qué les pedíamos a los jugadores determinadas cosas y estos hizo que estos últimos empezaran a fiarse de ellos.

Para Luhnow, la analítica de datos constituye sin duda una ventaja competitiva: “Estamos en una industria de suma cero donde cualquier ventaja que obtengas tiene que venir de la desventaja del otro. Así funciona en muchas industrias. En nuestro caso, la implementación empezó a enraizarse cuando nuestras jugadas se hicieron más abiertas y progresivas.

“Fue doloroso y nos tomó muchísimo tiempo, pero nos va proporcionar una ventaja para los próximos 5- 10 años y va ser difícil de imitar para otros equipos”.

Combinar datos, cabeza y corazón

De ahora en adelante, la estrategia de los Astros de Houston consistirá en combinar analítica de datos, la cabeza y el corazón para la toma de decisiones importantes. Luhnow insiste en dejar claro que siempre se apoyará en las opiniones de sus entrenadores y sus buscadores de talento.

“Hemos demostrado que cuando combinas la información que te proporcionan la tecnología y la analítica con la opinión humana, conseguirás el mejor resultado posible. El meollo de la cuestión está en saber cómo combinarlas.

En opinión de Luhnow, el futuro está en Big data combinados con inteligencia artificial: “Apenas estamos empezando a rascar la superficie. Ahora tenemos información con la que nunca hubiéramos soñado hace unos pocos años. Para el éxito futuro de un equipo, el desarrollo de modelos a partir de toda esta información será clave.”