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El “Profe” Anaya, fiel de la balanza en el tablero político

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OpiniónEl Economista

En el presente contexto político nacional ha quedado en evidencia el surgimiento de un nuevo equilibrio de poder, ya que lo ocurrido con la aprobación del “Plan B” electoral de la presidenta de México, es notorio que no todos los caminos conducen a Palacio Nacional; algunos, los más sinuosos, pasan forzosamente por la oficina de un experimentado político que ha resistido a seis sexenios sin perder vigencia y relevancia en el tablero político: El profesor Alberto Anaya.

El líder del Partido del Trabajo (PT), echando mano de su vasta experiencia en las lides políticas, con tan sólo seis escaños en el Senado de la República logró anular la parte medular de la “Plan B” de la reforma electoral. Sin embargo, su operación tras bambalinas en la Cámara Alta, permitió “sacar adelante” la reforma electoral que anhelaba la presidenta Claudia Sheinbaum para cumplir su compromiso contraído con los electores que votaron por ella en los comicios presidenciales de 2024.

Mientras el país observaba el estrepitoso fracaso de los experimentados “operadores” legislativos de Morena en San Lázaro, el “Profe” operó en el Senado de la República como todo un experto cirujano, quizá con vetusto bisturí, pero efectivo, pues no sólo hizo posible que “transitara” el polémico “Plan B” de la Jefa del Ejecutivo Federal, sino que logró el acta de nacimiento de un nuevo equilibrio de poder en donde el PT ya no es el “hermano pequeño”, sino el portero que decide quien entra al área de la Constitución.

Desde el principio, el dirigente nacional petista fue la voz discordante dentro de la coalición oficialista “Sigamos Haciendo Historia” (Morena, Partido del Trabajo, y Partido Verde Ecologista de México). Se opuso a la desaparición de los diputados plurinominales de representación proporcional, ya que, desde su perspectiva, esto “asfixiaba a los partidos minoritarios y beneficiaba exclusivamente a Morena.

Con la templanza que brindan los años de experiencia en la arena política, el líder del PT, le puso un “estate quieto” a los radicales de la Cuarta Transformación que hoy lo injurian y repudian por no “alinearse” a los designios presidenciales.

Los bisoños radicales de la 4T no logran entender la “carambola de tres bandas” que se apuntó el “Profe”, ya que al salvar los espacios plurinominales y congelar los cambios en la Revocación de Mandato, no solo protegió la supervivencia financiera de su partido, sino que envío un mensaje de texto cifrado: La lealtad tiene un precio, y ese precio es la existencia propia.

¿Por qué Anaya se opuso a la reforma del artículo 35 constitucional? Se preguntan, sin comprender sus malquerientes morenistas y oficialistas. Expertos consideran que el experimentado senador y dirigente del PT leyó el tablero político a largo plazo. Al blindar el artículo 35, se evita que una eventual baja popularidad de la administración actual en 2027 se convierta en una herramienta de inestabilidad que también arrastre a los partidos aliados de Morena.

Cabe recordar que en la votación en lo particular del “Plan B” en el Senado, el PT introdujo una reserva crucial que eliminó los cambios al artículo 35 constitucional. No fue un detalle menor, sino que con esta maniobra el “Profe” Anaya desarticuló la maniobra de Morena de facilitar la Revocación de Mandato en 2027, lo cual representó un revés político para el ala más dura morenista.

De acuerdo con la propuesta original de reforma electoral, se buscaba reducir de 40 a 30 por ciento el porcentaje de participación ciudadana necesario para que el resultado de la revocación fuera vinculante. El líder nacional petista, al mantener el umbral en el 40 por ciento, asegura que la revocación siga siendo un ejercicio de difícil alcance, evitando que grupos minoritarios o el propio aparato estatal puedan manipular el resultado con una participación baja.

Además, Morena pretendía que la recolección de firmas fuera exclusivamente digital para agilizar el proceso. Sin embargo, el también senador petistaargumentó que esto discriminaba a las zonas rurales y bases populares del PT que no tienen acceso a tecnología. Se mantuvo la opción de firmas físicas en papel, lo que permite a los partidos tradicionales mantener el control territorial y humano sobre quién solicita el ejercicio.

Con este movimiento, el “Profe” Anaya se consolida como el fiel de la balanzaparlamentaria. Además, confirma su estatus no solo como aliado, sino como una fuerza de equilibrio que entiende que la supervivencia del PT depende de su capacidad para decir no en los momentos donde Morena busca la hegemonía total.

El oficialismo cedió ante el dirigente nacional del PT no solo en aras de mantener firme la coalición electoral con miras a las elecciones intermedias de 2017 -donde estarán en juego 17 gubernaturas, cientos de cargos y la renovación de la totalidad de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión-, sino por conservar la mayoría calificada en el Congreso, en la que el PT es fundamental.

Algunos sectores del oficialismo radical, han lanzado ataques contra el líder nacional del PT, quienes califican como un “traidor” por conveniencia.  Columnistas afines al gobierno y voces dentro de Morena han intensificado el fuego amigo, acusando al “Profe” de poner en riesgo la mayoría calificada necesaria para blindar la reforma ante posibles impugnaciones en la Suprema Corte.

La propia Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, ha endurecido su discurso frente a los aliados morenistas a través de mensajes directos que la prensa ha interpretado como advertencias hacia el líder nacional del PT. La dirigente de Morena ha sido clara en que las alianzas para las próximas elecciones (2027) dependen del comportamiento legislativo actual de los “aliados” de la 4 T, al señalar, en diversas entrevistas, que se priorizará a los aliados que acompañen el proyecto presidencial de manera racional y sin chantajes”.

Pese a los señalamientos y acusaciones de sus detractores, el líder nacional petistaemerge de las negociaciones para la aprobación del “Plan B” como el “fiel de la balanza” legislativo por su experiencia en el ajedrez político.

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