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Infidelidad financiera, cuando hablar de dinero destruye el "felices para siempre"
Una encuesta del National Endowment for Financial Education de 2021 refiere que 43% de las personas decepcionó a su pareja por esconder compras, dinero en efectivo e incluso, mentir sobre deudas. Esto puede generar infidelidad financiera y tambalear su estabilidad.

Hablar de dinero en pareja debe ser prioridad y parte de un plan de vida en común.
“Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”, las frases populares tienen mucho de razón. ¿Cuántas parejas hablan de dinero como una de sus prioridades al construir un plan de vida en común? La repuesta nos podría sorprender, así como lo hace la infidelidad financiera.
Vivir en pareja ya de por sí se convierte en un reto que involucra muchos factores, pero hablar de dinero es una columna vertebral, aunque también es un tabú que hemos perpetuado a lo largo de muchos años.
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De acuerdo con una encuesta del National Endowment for Financial Education de 2021, 43% de las personas decepcionó a su pareja por esconder compras, dinero en efectivo e incluso, mentir sobre deudas. Esto puede generar desconfianza y tambalear su estabilidad.
¿Qué es la infidelidad financiera?
Mónica Torres, coach financiera, dice que la infidelidad se puede definir como “deslealtad” o “traición” hacia una persona que no sólo está confiando en nosotros, sino que está contando con nosotros para realizar su proyecto de vida.
Por lo que, infidelidad financiera se refiere a ocultar o mentir deliberadamente “sobre nuestra verdadera situación económica (ingresos, deudas, cuentas o gastos) porque anticipamos conflicto o sanción en la relación”.
En México, a veces el ocultamiento de ingresos se interpreta como autoprotección ante presión de “tener que aportar más” o dinámicas de control; si existe control, manipulación o miedo, dejamos de llegar a acuerdos para pasar a una dinámica de seguridad y límites, considera.
¿Qué tipos de infidelidad financiera existen?
La consultora de Tranquilidad Financiera dice que en México somos muy creativos y si ordenamos de faltas leves a las más graves, podríamos numerarlas de la siguiente manera y siempre se refiere a ocultar:
- Gastos: compras “pequeñas” repetidas, suscripciones, apuestas, regalos, etc.
- Deudas: tarjetas, créditos personales, compras a meses, atrasos o refinanciamientos. Esta creo que es una de las infidelidades más graves, ya que comprometen de manera muy grave los proyectos familiares, como la compra de una propiedad o la educación universitaria de los hijos.
- Cuentas o productos: cuentas bancarias, tarjetas, créditos adicionales, líneas disponibles. De esta forma se “obliga” a la pareja a aportar más recursos para los proyectos comunes.
- Ingresos o patrimonio: bonos, comisiones, “guardaditos”, herencias, activos. Es muy común que cuando se anticipa una separación, se busque ocultar bienes para no tener que compartirlos con la pareja o que no se consideren en una pensión alimenticia.
- Decisiones financieras de alto riesgo sin consenso: inversiones especulativas, endeudarse para invertir, avalar a terceros, firmar obligaciones sin que la otra persona lo sepa. Al igual que las deudas ocultas, estas decisiones definitivamente comprometen todos los proyectos que la pareja tenga en común.
- Violencia económica (ya no es “infidelidad”, es una alerta mayor): control, limitación o manipulación del dinero para dominar a la otra persona. En estos casos es importante salir de la relación ya que es frecuente que este tipo de violencia escale a la física o ponga en peligro nuestra vida.
¿Por qué se separan las parejas? Desacuerdos, una razón
Mónica Torres asegura que, aunque suene poco romántico, hablar de dinero es clave en la consolidación de una relación de pareja.
“El dinero no es sólo ‘billetes y monedas’, la relación que se tiene con el dinero representa todos los planes, prioridades, miedos, expectativas y poder de decisión de una persona”.
Cuando no se habla, el dinero se vuelve un “tercero” en la relación: aparecen suposiciones, resentimientos y decisiones que se toman a ciegas y que pueden llevar una relación al naufragio, refiere la especialista de la consultora Tranquilidad Financiera.
Agrega, que de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2024 se registraron 161,932 divorcios en México, con una tasa de 33.3 disoluciones por cada 100 matrimonios.
“De aquí es interesante ver 90.5% se resolvió por la vía judicial, es decir, hubo diferencias por temas patrimoniales o de custodia de los hijos. Los desacuerdos financieros están fuertemente asociados con mayor riesgo de separación/divorcio; no por falta de amor, sino por falta de acuerdos claros y manejo del conflicto”, explica.
Para poder vivir en pareja con tranquilidad financiera, es básico hablar de dinero y pasar de “adivinar” a diseñar: convertir la vida en pareja en un proyecto con metas, reglas y seguimiento, recomienda.
En ese sentido, Valeria Arellano, educadora financiera y fundadora de AfortunadaMente, refiere que muchas parejas no tienen un problema de dinero. Tienen un problema de conversación.
“Y lo peligroso no es discutir. Lo peligroso es no hablar… hasta que explota”, advierte.
¿Qué pueden pueden hacer las parejas para reducir los problemas por dinero?
Lo que mejor funciona no es “juntar todo” o “separar todo”, sino crear un sistema de acuerdos. Las “recetas de cocina” financieras pueden dar ideas, pero depende mucho de la dinámica que se tenga en pareja, dice Mónica Torres.
Algunos tips que recomienda son:
- Una cita de dinero fija (mensual, 30–45 min). Revisar pagos, deudas, metas y próximos gastos. Sin discusiones, sin reproches. La constancia baja la ansiedad y evita sorpresas.
- Transparencia mínima obligatoria. Deudas, ingresos, obligaciones, créditos vigentes y metas. Sin eso, no hay plan real.
- Presupuesto en pareja (con roles y reglas). Definir qué es gasto común, qué es personal, cómo se divide y qué límites hay.
- Estructura simple de cuentas (“mío / tuyo / nuestro”). El dividir los ingresos en “lo tuyo”, “lo mío” y “lo nuestro” es básico para mantener nuestra independencia y evita el abuso. Una parte compartida para lo común y espacios individuales para autonomía. Reduce fricción y, bien diseñada, también reduce tentaciones de ocultar.
- Protocolos para temas sensibles
- Gastos arriba de X: se consultan antes.
- Nuevas deudas: se acuerdan y se documentan.
- Si hubo infidelidad financiera: conversación directa, más orden de deudas, más un plan de pago y seguimiento.
- Si el tema escala a insultos, miedo o control, no es “solo dinero”: conviene apoyo profesional y priorizar bienestar y seguridad
El matrimonio y la pareja, una historia antigua
Para Mónica Torres es importante considerar que en la historia del matrimonio hay un dato que ayuda a poner el tema del dinero en perspectiva: durante siglos funcionó más como un acuerdo patrimonial y político, muchas parejas se conocían el día de la boda.
“Para las familias nobles, era una forma de consolidar herencias, tierras y alianzas. En ese contexto, la argolla que hasta nuestros días usan las parejas casadas o comprometidas operaba como símbolo público de un contrato; incluso la Iglesia incorporó formalmente el intercambio del anillo en la ceremonia matrimonial, de ahí que el nombre de esta argolla sea ‘alianza’”.
Agrega que ya en el siglo XXI, la vida en pareja, con matrimonio o sin él, puede ser algo mucho más sano: una relación solidaria para crecer en lo patrimonial y en lo personal.
Vivir en pareja, con tranquilidad financiera no se logra con grandes discursos, sino con conversaciones pequeñas, frecuentes y honestas: cuando el dinero se habla con claridad, deja de ser un motivo de desconfianza o pelea y se vuelve una herramienta para cuidar el proyecto más importante: la vida juntos, finaliza.
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