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¿Por qué consolidar tus deudas no siempre resuelve el problema?
Liquidar una deuda puede alivianar la presión económica, pero el problema puede persistir si no se atiende el factor emocional de transfundo.

Si bien el endeudamiento suele considerarse una de las principales causas del estrés financiero, diversos estudios indican que la incapacidad de afrontar emergencias económicas sin recursos puede generar aún más ansiedad.
El estrés financiero suele asociarse con la imposibilidad de cumplir con los pagos de tarjetas de crédito, préstamos personales u otras obligaciones. Sin embargo, también puede surgir desde una dimensión emocional y psicológica: pensar que no se tiene los recursos suficientes para alcanzar las metas o cubrir las expectativas de lo que se 'debería tener'.
El 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental, y el dinero no es un factor ajeno. Un problema económico puede partir de una carencia emocional y derivar posteriormente a un sobreendeudamiento, creando un círculo de malestar psicológico y financiero.
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Para Antonio Limón, psicoterapeuta transpersonal y tanatólogo, el estrés financiero no comienza cuando los pagos pendientes se acumulan. En ocasiones, su origen está en una pérdida de empleo, una enfermedad, un accidente o un fracaso de negocio que altera la estabilidad económica.
“Muchas veces una deuda financiera tiene que ver con una pérdida. Con algo que se nos escapó de la vida”, comentó Limón.
En otros casos, intervienen factores como la dificultad de ajustar el estilo de vida con los ingresos disponibles por las expectativas sociales. Al respecto, Mario Iván Contreras Valdez, doctor en Ciencias Financieras y docente del Tecnológico de Monterrey, considera que el estrés financiero es multidimensional.
“No es algo puramente financiero o económico, ni algo puramente psicológico”, dijo el profesor del Tec.
Desde esa perspectiva, ordenar las cuentas es importante, pero también lo es entender qué está provocando la preocupación por el dinero y cómo influye en las decisiones de consumo y manejo de deuda.

En qué situaciones obtener un crédito para pagar otro es una buena idea.
Cuando la deuda es el síntoma y no el origen
El endeudamiento puede surgir por pedir prestado para afrontar un gasto inspirado, como ser la acumulación de un nivel de consumo que no corresponde a la capacidad económica.
En el primer caso, el problema pudo deberse de tener recursos insuficientes para afrontar un imprevisto y, sumado a los gastos cotidianos –la renta, los servicios, la comida y las colegiaturas–, sea complicado de mantener y genera malestares emocionales y físicos por esa preocupación.
Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (EnsafiI) 2023, al menos 48.4% de la población dijo sentir preocupación de que las deudas se acumulen y 16.1% consideró que su nivel de deuda era alta o excesiva.
Debido al estrés financiero, 34.9% reportó experimentar algún malestar físico, como dolor de cabeza, gastritis, colitis o cambios en la presión arterial. Para Antonio Limón, otras manifestaciones pueden ser alteraciones del sueño y apetito y contracturas.
Por otro lado, la situación es más complicada cuando se cae en el sobreendeudamiento por compras motivadas a mantener un nivel de vida que las finanzas no lo permiten. Algunas personas continúan pagando restaurantes, vacaciones o bienes que consideran necesarios para mantener cierta posición social o una identidad.
Mario Iván Contreras explica que las redes sociales han potenciado la exposición a estos estilos de vida, lo que refuerza la comparación y generación de expectativa como una exigencia.
“Este imaginario de que a los 30 años tienes que ya ser dueño de tu propia casa. A los 40 tienes que tener dos propiedades y un auto”, ejemplificó el economista.
Cuando el ingreso no alcanza, el crédito puede convertirse en un medio para sostener la imagen o alcanzar una satisfacción inmediata.
En ese sentido, aunque una persona busque alternativas para liquidar su deuda, el problema no estaría resuelto si no se cambia la relación con el dinero.

¿Sabes cuál te conviene más entre reestructura y consolidación?
Reestructurar o consolidar una deuda no siempre es la solución
"Nos han enseñado a reestructurar las deudas, pero no a reestructurar nuestras formas de vivir”, plantea el psicólogo. Recurrir a una consolidación o reestructuración de financiamiento pueden ayudar a reducir el estrés, pero no soluciona el problema de fondo.
“Si el problema subyace, no hay solución que pueda atender a este tipo de complejidad”, señaló Contreras Valdez.
Ambos expertos sugieren que es necesario reconocer que originó el problema, modificar los hábitos necesarios y atender el desgaste emocional que pudo provocar.
En caso de recurrir a estas herramientas para solucionar la parte financiera, Pedro Ibarra, especialista en finanzas personales y fundador de @pedroconnumeros, sugiere actuar pronto antes de que exista una afectación en buró de crédito.
"Al lograr consolidar una deuda a tiempo te alejas de los intereses moratorios, que son más altos y hacen que la deuda crezca más rápido de lo que la puedes pagar. Ahí es donde más cambia el estrés: pasas de muchas fechas de pago a un solo pago y una fecha de término y con una salida clara todo se simplifica", comentó el experto.
Cómo recuperar el control financiero y emocional
El primer paso es identificar qué está generando la preocupación. No es lo mismo enfrentar una deuda con mensualidades que exceden la capacidad de pago, que experimentar ansiedad por no alcanzar determinadas metas materiales.
Cuando el estrés financiero sea demasiado, “lo primero es pedir ayuda”, afirmó Antonio Limón. El acompañamiento psicológico puede ayudar a comprender la relación con el dinero, reconocer patrones de conducta y afrontar la ansiedad.
Mientras tanto, la asesoría financiera puede contribuir a evaluar alternativas para reorganizar los pagos y crear un presupuesto. Ambos apoyos atienden necesidades distintas y pueden complementarse.
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