Cada inicio de año, diversas instituciones gubernamentales y privadas publican las famosas perspectivas económicas y generan pronósticos de las principales variables que influyen en la economía, como el crecimiento del PIB, la inflación, tasas de interés, índices accionarios, etcétera.

Estos pronósticos son elementales, ya que pueden influir en nuestra forma de invertir, en el mercado a elegir y en el instrumento que van a seleccionar para canalizar esos recursos.

La mayoría de las veces nos damos cuenta de que el pronóstico que tomamos para soportar la estrategia de inversión no fue acertado y nuestra inversión no generó el rendimiento esperado, e incluso tuvimos una minusvalía.

Un ejemplo real: a inicios del 2013, la mayoría de las instituciones pronosticaron que el IPC a final de año alcanzaría un nivel de 48,000 unidades; es decir, tendría un crecimiento de casi 10% en el año. La persona que se dejó llevar sólo por este pronóstico e invirtió en un fondo indizado (instrumento que replica el índice) del IPC tuvo una minusvalía bruta de -1.75 por ciento.

Esto no quiere decir que invertir en el mercado accionario mexicano y hacerlo por medio de un fondo de inversión fue mala decisión. Como vimos en nuestro ejemplo, las personas que replicaron el IPC tuvieron una minusvalía; pero dentro del índice hay emisoras que generaron rendimientos muy atractivos como Gruma, 124%; PINFRA, 81%; Axte,l 61%; Alsea, 50% y, en el caso de fondos con gestión activa (selección de activos de forma estratégica) también hubo algunos que generaron rendimientos a doble digito.

Dicho lo anterior, ¿cómo interpretar los pronósticos para invertir mejor? Primero debemos entender que la mayoría de los pronósticos se construyen con información del pasado y con un principio muy utilizado por los economistas, el famoso Ceteris paribus, que significa todo lo demás constante . Como sabemos, en la economía hay infinidad de variables que repercuten en ella, por lo que debemos tener mesura con los pronósticos. Si bien nos puede dar una cierta aproximación de cómo se encuentra el mercado, debemos tomar en cuenta otros métodos para ser más asertivos en nuestras decisiones.

Uno de ellos es la diversificación. Si regresamos al ejemplo y la persona que invirtió en el fondo indizado del IPC también hubiera invertido la mitad de esos recursos en un fondo de indizado al Dow Jones, habría obtenido un rendimiento bruto de 12.91 por ciento.

Otra forma de tener mejores resultados en nuestras inversiones es delegar la gestión a expertos que toman decisiones de acuerdo al comportamiento del mercado. Es cierto que estas decisiones no siempre son las correctas, pero tienen mayor posibilidad de éxito.

Se preguntarán, ¿cómo podemos invertir en estos instrumentos? Pues es muy fácil: con fondos de inversión de gestión activa. Hoy en día es mucho más fácil participar en estos instrumentos y desde montos muy bajos.

Lo único que tenemos que hacer es perder el miedo y saber que el mayor riesgo es no hacer nada, porque perdemos la oportunidad de crear mayor capital.

* El autor es Sales & Business Support Asset Management / BBVA Bancomer.