Muchas personas cuentan con un ingreso fijo y periódico, es decir, saben cuánto dinero van a recibir la siguiente quincena (o mes) y aún así, les cuesta muchísimo trabajo mantener un orden en sus finanzas personales: ahorrar o seguir un presupuesto.

Pues bien, en mi experiencia, alguna de las estrategias de planeación financiera para personas que tienen ingresos irregulares (comentadas la semana pasada en este espacio) pueden ser también muy útiles y perfectamente aplicables a quienes, por más que intentan, no logran seguir su propio plan.

Presupuesto simplificado

Aunque hemos recomendado en este espacio que una buena práctica es clasificar nuestros gastos en distintas categorías, y a partir de ello hacer un presupuesto que sea realista y adaptado a nuestro propio patrón de gastos, lo cierto es que a muchas personas se les dificulta.

¿Por qué no pensar, entonces, en hacer un presupuesto mucho más simple, que sólo tenga unas cuantas categorías y que no requiera un registro de nuestros gastos?

La buena noticia es que es posible implementar algo de este estilo. Pensemos, por ejemplo, en la regla de 60%, de la cual hablamos el pasado jueves.

Podríamos aplicarla para hacer un presupuesto con sólo cinco categorías como el que sigue:

Gastos esenciales: 60 por ciento.

Gastos irregulares: 10 por ciento.

Diversión/ vacaciones: 10 por ciento.

Ahorro para el retiro: 10 por ciento.

Fondo para emergencias: 10 por ciento.

Clasificación de cuentas

Su implementación sería muy sencilla. Necesitamos, además de la cuenta en la que recibimos nuestra nómina, otras cuatro:

La de nuestra afore o bien un plan personal de retiro (ambos, sujetos al artículo 176 de la Ley del ISR, de tal manera que sea deducible).

Una cuenta en CetesDirecto para nuestros gastos irregulares.

Una sociedad de inversión en instrumentos de deuda con liquidez diaria para nuestro fondo de emergencias o bien la inversión líquida que nos ofrezca el banco donde tenemos nuestra cuenta de nómina.

Una cuenta en una distribuidora de fondos de inversión para nuestra diversión/vacaciones.

Entonces, cada vez que recibimos nuestro ingreso podemos transferir 10% del mismo a cada una de estas cuentas. En algunos casos, incluso, podemos programar estas transferencias de manera automática, lo cual nos ayuda aún más.

El restante 60% es el dinero que podemos gastar.

Es claro que estos porcentajes no tienen por qué ser fijos, sé perfectamente que los gastos esenciales de algunas personas superan por mucho 60% de su ingreso.

Es simplemente una idea de cómo se podría implementar esta estrategia y hacer un presupuesto simple que nos permita establecer un ahorro para el retiro, tomar en cuenta aquellos gastos que no ocurren cada mes para que no nos agarren en curva, crear un fondo para emergencias y además tener dinero adicional para la diversión, es decir, aquellos gastos que no son indispensables pero que sí nos gusta hacer.

Una consideración básica sobre el ya mencionado 60%: nuestros compromisos no son gastos fijos.

Los gastos fijos que no siempre son tan fijos

Si analizamos las cosas detenidamente nos podremos dar cuenta fácilmente de que en el pasado los gastos fijos eran muchos menos que ahora.

Conforme pasa el tiempo, las personas vamos adquiriendo muchos más compromisos que nos generan un gasto recurrente, por ejemplo:

Televisión por cable o satelital.

Telefonía celular.

Renta del servicio de Internet.

Gastos pequeños que se cargan de forma automática como seguros ligados a tarjetas de crédito, etcétera.

Ese incremento moderado pero constante en los compromisos de las personas es lo que muchas veces aprieta el presupuesto y que muchas veces no son indispensables. Es decir: hay gastos fijos que no son fijos. Éstos son aquellos que sí podemos recortar o por lo menos reducir sin afectar sensiblemente nuestra calidad de vida.

¿Te has puesto a pensar en ellos y en cómo puedes reducirlos?

Te invito a visitar mi página: www.planeatusfinanzas.com , el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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