En las películas mexicanas Cuando los hijos se van (Juan Bustillo Oro, 1941) y en su actualización, Cuando los hijos se van (Julián Soler, 1968) se narra en clave de melodrama la prematura partida del hogar de los hijos de una familia urbana. En la versión de los años 40, un equívoco en la acción del aparato de justicia obliga al joven hijo a separarse de sus padres para evitar la cárcel. En la versión de los 60, las diferencias generacionales rompen el vínculo entre padres e hijos de una familia calsemediera, expuesta a ideas que cuestionan las convenciones sociales vigentes.

Si algún espabilado director de cine decidiera realizar una nueva versión de este drama clasemediero, retratar el momento en que los hijos deciden abandonar el nido paternal, el reparto sólo podrá contar con actores de edad madura, incluyendo a los que interpreten a los hijos. Otro cambio respecto a sus predecesoras pasaría por el título, que para reflejar la realidad social debería ser Cuando los hijos no se van.

La trama debería girar en torno al drama de padres maduros teniendo que compartir la casa familiar con sus hijos adultos, obligados todos por condiciones económicas ajenas a su control. Los momentos de comedia serían inevitables, toda vez que los hijos adultos —o dicho de otro modo, en una edad en la que deberían ser autosuficientes y autodeterminarse— deberán acatar las reglas de la casa paterna.

La tragicomedia sería un éxito, en la medida que refleja la realidad que deben afrontar los jóvenes. De acuerdo con un estudio realizado por Dada Room, plataforma mexicana para buscar sitios de renta compartida, los jóvenes urbanos mexicanos en promedio no están en condiciones de dejar la casa familiar sino hasta los 28 años 9 meses.

El estudio toma datos de quienes buscan una renta compartida en la plataforma en varias de las principales ciudades del país. La Ciudad de México es la urbe con el promedio de edad más alto para dejar el nido: 30 años y un mes. Del otro lado, en Tuxtla Gutiérrez, el promedio de edad para tener un espacio propio para habitar son los 27 años con 11 meses.

Cruzando los datos de su plataforma, Dada Room establece una relación entre el costo de las rentas y la edad para rentar un espacio propio: a mayor costo de las rentas, mayor la edad para dejar la casa familiar. En la Ciudad de México existe una burbuja inmobiliaria que afecta tanto el precio de venta de las viviendas como el de renta.

Jaume Molet, director general de Lamudi Latam, atribuye este fenómeno a que la Ciudad de México carece de un diseño para el sector que privilegie la vivienda vertical, a diferencia de países asiáticos como Filipinas, en los que la política pública privilegia este tipo de vivienda, reduciendo así los costos de renta o adquisición debido a que existe una mayor oferta.

Dunia Ludlow, presidenta de la Comisión de Vivienda de la ALDF, concidió con Molet en lo tocante a que los altos costos del mercado inmobiliario son producto de una mala política de desarrollo urbano y de vivienda, y agrega que la falta de normatividad y de instrumentos de planeación para generar una política de vivienda ordenada por parte de las autoridades ha dado pie a la especulación con el suelo por parte de los empresarios inmobiliarios.

Si a la burbuja inmobiliaria se le suman los bajos salarios, se puede entender entonces que los jóvenes tienen la libertad negativa para dejar la casa de los padres, pero no la libertad real. Así, un joven puede decidir independizarse, porque nadie le está obligando a que no lo haga —condición de la libertad negativa—, pero no tener los medios para hacerlo —falta la libertad real. Según el filósofo político y economista Philippe Van Parijs, para que se pueda decir que alguien tiene libertad real debe no estar impedido en la ejecución de su voluntad (condición de la libertad negativa) y poseer los recursos y capacidades para poder llevarla a cabo.

¿A qué edad se independizan los mexicanos de la casa familiar?

México

  • 28 años, 9 meses

Ciudad de México

  • 30 años, 1 mes

Monterrey

  • 29 años, 11 meses

Guadalajara

  • 29 años, 7 meses

Mérida

  • 29 años, 6 meses

Querétaro

  • 29 años, 4 meses

Tijuana

  • 29 años, 3 meses

San Luis Potosí

  • 29 años, 1 mes

Xalapa

  • 29 años, 1 mes

Puebla

  • 28 años, 11 meses

Toluca

  • 28 años, 10 meses

Torreón

  • 28 años, 8 meses

Hermosillo

  • 28 años, 5 meses

Oaxaca

  • 28 años, 3 meses

Tuxtla Gutiérrez

  • 27 años, 11 meses

luis.martinez@eleconomista.mx