La desaceleración de la actividad industrial en Estados Unidos, la inseguridad pública y la reducción de recursos federales en el campo son los principales factores que prendieron los focos amarillos en las economías regionales para este 2020, es decir, éstas registrarían un menor ritmo de crecimiento económico, aseguró Alejandro Saldaña, economista en jefe del Grupo Financiero Ve por Más.

De manera desagregada, explicó que se espera que la economía en Estados Unidos se modere en el presente año (no a niveles de recesión), particularmente por la actividad industrial (cayó 1% anual en diciembre pasado), detonando una desaceleración en las exportaciones, lo que alteraría el desempeño de la manufactura mexicana.

“Si Estados Unidos crece menos, si su industria tiene una perspectiva relativamente frágil de crecimiento, va a demandar menos productos a través de la industria mexicana. En general, las exportaciones se estarían desacelerando, pegándole directamente al sector manufacturero”, expresó.

El especialista agregó que, si bien hay claroscuros, “al final vemos cierta estabilidad, pero sí vemos como limitante un menor ritmo de crecimiento en el territorio estadounidense”.

Las entidades que presentarían un mayor impacto por una pérdida de ritmo en la industria de la Unión Americana serían aquellas donde tiene mayor peso económico la manufactura, como Coahuila, ya que 42.5% de su Producto Interno Bruto (PIB) corresponde al conjunto de industrias manufactureras. Le seguirían, según datos del Inegi, Aguascalientes (32.4%), Chihuahua (30.2%), Puebla (29.8%), San Luis Potosí y Querétaro (cada uno con 29.4 por ciento).

Por región, las más dependientes de la manufactura son el Bajío y la frontera norte, debido a que más de 29% de su PIB pertenece a este sector económico.

Sobre inseguridad, Alejandro Saldaña señaló que este factor desaceleraría las economías regionales “si el departamento de Estados Unidos comienza a hacer notificaciones o alertas de viaje a sus connacionales. Puede incentivar aún más que el viajero estadounidense, que es el principal consumidor de los destinos locales, no venga a México”.

Dijo que en entidades como Quintana Roo tiene una aportación importante el turismo: “Es un primer foco que hay que estar cuidando, y también porque el sector servicios pesa mucho, y si se desacelera este ingreso de divisas podría terminar permeando por el peso que tiene”.

En Quintana Roo, los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas contribuyen con 23.2% de su PIB; le siguen Nayarit (14.2%) y Baja California Sur (13.0 por ciento). Por región, la mayor participación de este sector se exhibe en el sur-sureste y centro norte, con una relación de más de 4 por ciento.

“La inseguridad es una variable que afecta diversas ramas de la actividad económica, siendo una de las más expuestas el turismo”, aseveró el experto.

Sector agropecuario

La contracción de 29.7% real en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, que pasó de 64,435 millones de pesos en el 2019 a 47,577 millones en este ejercicio fiscal, y una desaceleración de las exportaciones de Estados Unidos mermarían el desempeño del sector agropecuario, principalmente en Michoacán (14.4% de su PIB son actividades primarias), Sinaloa (11.3%), Durango (9.5%) y Zacatecas (9.4 por ciento).

En centro norte y occidente el campo tiene mayor peso en su actividad económica, con 9.0 y 8.2%, en ese orden.

“El sector agropecuario tiende a depender mucho de los subsidios gubernamentales. El sector está enfrentando una administración que tiende a ser conservadora en la ejecución del gasto”, expuso Alejandro Saldaña.

No obstante, destacó que las regiones aún presentan oportunidades por la certidumbre comercial en torno a la ratificación el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, así como por la recuperación en el consumo privado.

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