Desafortunadamente al turismo no se le ha dado la atención debida en los últimos dos años, el panorama es poco alentador y la pandemia vino a sumarse a las complicaciones estructurales que ya vivía el sector, consideró el presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), Jorge Hernández.

El ánimo generado por la designación del experimentado turistero Miguel Torruco como secretario de Turismo del gobierno de la 4T se perdió por las decisiones tomadas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador: eliminar el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) y con ello las campañas nacionales e internacionales para fomentar la visita a destinos turísticos, y el adelgazamiento de la propia dependencia por motivos de austeridad, por ejemplo.

Aun así, como parte de la resiliencia de la actividad turística, los resultados han sido mixtos. Durante el primer año de la actual administración, el 2019, la captación de divisas turísticas fue de 24,562.6 millones de dólares y la llegada de 45 millones 023,665 turistas internacionales, lo que representó incrementos del 9% y el 8.9%, respecto al 2018. Sin embargo, fueron niveles menores a los presentados dos años antes.

Desde su perspectiva, en los cuatro años restantes del sexenio hay tres acciones que ayudarán a levantar el vuelo. “Las grandes noticias que debemos esperar son: Declarar con urgencia al turismo como prioridad nacional por la relevancia que tiene en la economía del país, emprender una adecuada estrategia de promoción con recursos público-privados e impulsar créditos blandos que realmente ayuden a las empresas a salir de la crisis en que están”, agregó.

La relación con la IP

Desde el inicio de la pandemia en México, el presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Braulio Arsuaga, ha tocado puertas en las secretarías de Turismo, Economía y Hacienda, para sensibilizar a los funcionarios y solicitar ciertas ayudas o diferimientos de las obligaciones fiscales o patronales, por ejemplo, pero no exenciones.

A la fecha eso no ha ocurrido y hace un par de semanas hizo un nuevo “llamado amistoso” a los tomadores de decisiones y al gobierno para trabajar de manera coordinada, sumar fuerza y formar un frente común de intercambio y negociación para procurar la unidad y ayuda mutua en defensa del sector turístico mexicano en este complicado momento.

Pese a las peticiones de hoteleros, agencias de viaje, aerolíneas o restauranteros sobre las urgentes ayudas que se requieren para sortear la crisis, el turismo parece no estar en la agenda del Presidente de la República, que en su informe vespertino del segundo año de actividades no hizo ninguna mención de esa palabra.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx