Organizaciones sociales y empresariales propusieron un impuesto de 20% al refresco, que equivaldría a unos 2.00 pesos por litro, y destinar los recursos del gravamen a un programa nacional de introducción de agua potable purificada en las escuelas y en espacios públicos de las comunidades más pobres del país.

El presidente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productos del Campo, Víctor Suárez, confió en que la propuesta prospere en el marco de la discusión del paquete económico para 2013, por lo que hizo un llamado a los legisladores a concientizar que México es el primer consumidor a nivel mundial de refresco, con graves efectos en la salud de los mexicanos.

Al respecto, el director de El Poder del Consumidor, Alejandro Calvilo, precisó que el incremento de 2.00 pesos por litro de refresco recaudaría un fondo equivalente a 96% de los gastos en diabetes, aunado a que disminuiría la demanda de estas bebidas en 13.0% aproximadamente, al pasar de 196 a 172 litros de consumo anual per cápita.

Por su parte, la gerente de Campañas de Oxfam México, Yuritzin Flores, expuso que al no tener acceso al agua purificada en su totalidad en casa, la gente gasta mil 500 pesos mensuales en la compra de agua embotellada.

Refirió que el consumo de agua embotellada en México es de 26 millones de litros cada año, que representan 13% de las ventas mundiales anuales.

De ese consumo total, abundó Flores, 70% corresponde a garrafones y el restante 30% a botellas.

También destacó que de los recursos económicos que son destinados para adquirir la canasta básica urbana, 7.5% es para la compra de refrescos, mientras que en las regiones rurales es de 12 por ciento.

Ante este panorama, los representantes de estas organizaciones insistieron en la importancia de que dentro de la lista de los productos a los que se aplica el IEPS se incluya el 20% a los refrescos.

Lo anterior, debido a que este gravamen permitiría salvar 2,600 vidas al año, evitar 8,000 derrames cerebrales y 240,000 casos de diabetes anuales, detallaron.

Consideraron que es en las zonas más pobres y con baja cobertura de agua, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde se presenta el mayor consumo de refrescos.

Por ello, consideraron que la aplicación del impuesto serviría para enfrentar la desigualdad que existe en la disponibilidad del agua, puntualizaron.

MFH