En abril, la reactivación de la demanda doméstica perdió fuerza, ante signos de debilidad de dos de sus indicadores clave, el consumo privado y la inversión fija bruta, de acuerdo con datos divulgados ayer 6 de julio, por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

En principio, la inversión fija descendió 0.9% mensual (con cifras desestacionalizadas) y puso fin a una racha de tres meses de crecimientos mensuales, mientras que el consumo privado desaceleró su avance, pues de pues de crecer 2.9% mensual en marzo, durante el cuarto mes del año se expandió 1.2 por ciento.

La baja de la inversión fija fue producto de la reducción de erogaciones en sus dos grandes componentes: maquinaria y equipo (-0.8%) y construcción (-1.3 por ciento).

En el rubro de maquinaria y equipo, pesó específicamente la caída de la inversión en equipo de transporte, tanto nacional (-9.6%) como extranjero (-8.3%), mientras que la compra de maquinaria tanto nacional como extranjera subió 5.7% y 1.7%, respectivamente.

En su comparación bianual (abril del 2021 versus abril del 2019), la inversión fija aún está 12% por debajo de su nivel previo a la pandemia y en el cuarto mes del año estuvo 16.4% por debajo del nivel más alto de la serie, observado en julio del 2018.

“A inicios del segundo trimestre de 2021, la inversión parece haber dejado de lado los factores que la consolidaron como uno de los motores de crecimiento entre enero y marzo. La incertidumbre en este periodo se incrementó en función de las disrupciones de las cadenas globales de valor, la posibilidad de una política monetaria menos expansiva y la temporada electoral en nuestro país”, opinó Marcos Arias, analista de Grupo Financiero Monex.

La escasez global de semiconductores para el ensamble automotriz, cuellos de botella en los mercados de algunas materias primas, así como la expectativa sobre un posible fortalecimiento de la posición legislativa del partido en el gobierno –y el consiguiente riesgo de la consolidación de políticas anti empresariales– y la aceleración de la inflación, fueron algunos de los eventos que marcaron el segundo trimestre del año con incidencia en el ánimo inversor.

Consumo baja revoluciones

Al interior del indicador del consumo privado, se observó que el descenso mensual en el consumo de bienes importados de 2.9% que se compensó por un alza mensual de 2.3% en el de bienes y servicios nacionales, que ha tenido avances mensuales positivos todos los meses desde junio del año pasado con la única excepción de febrero de este año, cuando descendió 0.6 por ciento.

En general el consumo privado ha tenido una trayectoria de reactivación desde junio pasado que solo fue interrumpida en enero y febrero de este año por el nuevo cierre masivo de negocios en buena parte del territorio nacional para frenar una segunda ola de contagios de Covid-19.

“La reapertura económica seguirá impulsando al empleo y al consumo privado en las siguientes lecturas sin embargo, persiste el riesgo de una tercera ola de contagios en algunas entidades y consideramos que la inflación seguirá relativamente elevada el resto del año, lo que pesará negativamente en el poder adquisitivo de los hogares”, opinó Ángel Huerta, analista de Grupo Financiero BX+.

octavio.amador@eleconomista.mx