Sao Paulo.- La telefónica brasileña Oi, que en el segundo trimestre de 2019 reportó una deuda total consolidada de 18,868 millones de reales, confirmó estar analizando la venta de ciertos activos duplicados entre radiobases, centros de datos y tendidos de fibra óptica, como una manera para sanear sus atribulados estados financieros y para pensar también en la posibilidad de competir en futuras licitaciones de espectro radioeléctrico para servicios de quinta generación (5G).

En principio, Oi se desharía de unas 1,000 torres para recaudar recursos que le permitan ir por frecuencias en las bandas de 3.5 GHz y en los 700 MHz, que Brasil considera como un espectro de utilidad para el ecosistema de 5G sobre servicios inalámbricos avanzados; y que para pelear por esas frecuencias en 2020, los 7,000 millones de reales que Oi invierte anualmente en mantener la operación de la compañía no le serían suficientes.

Con ese discurso, parece lejano que Oi se desprenda de sus frecuencias en las bandas de 400 y 800 MHz y aquellas desde la 2.5 GHz.

Oi confirmó así que busca generar efectivo en el corto plazo para cumplir a tiempo con sus acreedores y para reforzarse en el negocio de la fibra óptica también, al que Rodrigo Abreu, director general de Oi, calificó en Futurecom 2019 como el corazón de la estrategia que esa compañía seguirá por el mercado de telecomunicaciones brasileño en el muy corto plazo, una especie de operador mayorista de fibra por necesidad financiera.

"El corazón de nuestro plan es la fibra óptica, porque inclusive la telefonía móvil depende de la fibra para ser un negocio viable", dijo Rodrigo Abreu en el Futurecom de Sao Paulo.

Con este comentario, el actual jefe de Oi dijo que la operadora también podría desprenderse de sus activos móviles, 34 millones de clientes celulares que le reportaron 1,691 millones de reales por ingresos entre julio y septiembre de 2019. Sin embargo, no ha podido potenciar en su negocio general ante la pesada deuda que dificulta a Oi maniobrar en los mercados fijos, móviles y de corporativos de Brasil.

A la operadora Oi le interesa mantener su negocio móvil, pero reconoce que sus aprietos financieros complican esa posibilidad, por ello sus competidores TIM, Vivo y Claro del empresario mexicano Carlos Slim han pensado en adquirir ese tipo de activos, si Oi llega a ponerlos definitivamente a la venta.

“La telefonía celular no es una estrategia central para Oi, porque Oi puede ser más que sólo un operador móvil. Ese no es nuestro componente principal y no apostaremos toda nuestra compañía sólo a ese negocio”, sostuvo Abreu en su alocución de treinta minutos en Futurecom 2019.

Oi, a decir de Rodrigo Abreu, ha conseguido ir a 4.6 millones de casas pasadas con sus redes de fibra óptica y la meta es llegar a 16 millones de hogares en 2021, por lo que no descarta que para cumplir ese objetivo busque alianzas con pequeños proveedores.

A ellos invitó a trabajar con Oi en modelos de negocio franquiciados, “para crecer la fibra en el país”. Abreu sabe que la red de fibra óptica de Oi puede apuntalar los negocios fijos propios y los de otras compañías. De hecho, Oi cerró junio con 6 millones 761,000 cuentas B2B y poco más de 14 millones de líneas fijas, gracias, en parte, a la fortaleza de ese componente.

Con la venta de todos los potenciales activos en el país, su participación en la africana Unitel y que el regulador brasileño Anatel resuelva un polémico tema que en Brasil la industria conoce como “migración de concesiones”, Oi podría levantar unos 15,000 millones de reales en el mediano plazo.

“¿Habría posibilidades de la venta de activos? Posiblemente. El mercado muestra interés en discutir esa posibilidad”, habrán sido palabras que gustaron en las oficinas de TIM, Vivo y Claro, que todavía ayer, para el caso de la filial de Telecom Italia, se interesó por el negocio móvil de Oi.

kg