En la antigüedad, el trabajo consistía en tener un jefe que decía qué hacer, obligaba a bajar la cara, no se podía opinar, se soportaba cualquier tipo de trato y sólo se debía dar y dar a la organización, sin reconocimientos o retroalimentación, pues era el modelo de trabajo que se concebía como efectivo; sin embargo, actualmente esto ya no es funcional.

Hoy más que nunca, los líderes deben ser intencionales, actuar de una forma más humana y con diferentes estrategias de trabajo y acercamiento con los colaboradores, pensando más allá del dinero y el poder, porque “hoy en día, los líderes no pueden gestionar como antes lo hacían los jefes”, afirmó Carla Harris, vicepresidente y directora general en Morgan Stanley, durante su participación en el World Business Forum México 2020.

Por ello, es importante que los líderes se vuelvan intencionales, sobre todo en estos momentos de crisis que el mundo atraviesa por la pandemia del Covid19, pero ¿cómo lograrlo?

Para Harris, lo primero es ser visible, es decir, dar confianza en momentos difíciles como los de ahora, dando estabilidad y tranquilidad a los colaboradores. Asimismo, hay que ser transparente, informando de forma efectiva y sincera a los colaboradores para que puedan navegar mejor por los mares de la incertidumbre; y ser empáticos, aprender a compartir los sentimientos y escuchar. “Mostrar un poco de vulnerabilidad no minimiza el poder, al contrario lo fortalece”.

Asimismo, enlista ocho habilidades que se deben desarrollar, los cuales son:

Ser auténticos

No finjas ser algo que no eres, preséntate como eres, explota tus cualidades y saca lo mejor de ti. Muchas personas no están cómodas en su propia piel, pero cuando lo estás, la gente se sentirá atraída automáticamente a ti y facilitará forjar una relación, además que la relación con los equipos de trabajo mejorará.

“Hay que traer tu “yo” auténtico a la mesa”.

Confianza

Todos trabajamos en un ambiente donde la innovación es el principal parámetro de competencia, lo que significa que como líder entrarás a lugares desconocidos y por ello, necesitarás el intelecto de otros, la experiencia y el acceso a otras relaciones. Esto sólo se logra con un equipo que confíe en ti, pero ¿cómo se construye la confianza? La clave está en entregar y entregar otra vez.

Intencionalidad

Como líder exitoso hay que definir el camino al éxito o crearás frustración. Recuerda que puedes obtener más del equipo si se entiende y se da cuenta cómo llegar al éxito.

Hay que ser claro y definir el éxito, crear confianza y tener claridad de lo que se busca a pesar de que el camino no la muestre.

Crea otros líderes

“Si quieres sentarte en la silla de líderes, debes enfocarte en ayudar a otros a ser líderes, así le das a la organización la oportunidad de expandirse, tener más ganancias y engancharse con más clientes”

Recuerda que los líderes sólo deben hacer lo que pueden, no lo que son capaces porque para ello, delegan el trabajo a otros líderes. Hay que ir fomentando a los líderes desde que comienzan en la organización.

Diversidad

Si no tienes un pensamiento diverso habrá una brecha en tu estrategia de llegar al mercado. Para crear una idea innovadora y poder competir mejor, se necesitan muchas ideas, por lo que debes abrir tus redes más de lo que imaginaste.

“La innovación nace de ideas y éstas surgen de diferentes perspectivas en la sala”.

Innovación

No hay que descartar ninguna idea de los equipos de trabajo, a pesar de que pueda o haya fallado.

Si a una idea respondes con negativa, criticando o haciéndola menos, la persona no volverá a tomar un riesgo en su vida. A pesar de que la idea falle, agradece el aporte que se hizo y aprendan de los errores cometidos para crecer en el futuro.

Sé inclusivo

Siempre pide la opinión de otros y escucha a detalle lo que te digan. Con ello, estás diciendo a la persona que realmente la ves y escuchas, y eso es algo que todos los empleados valoran y los motiva a dar más de sí mismos.

Llama a las cosas por su nombre

Aunque sean malas noticias, habla las cosas como son, sin disimular ni ocultar información.

“Hay que llamarlas por su nombre sin importar lo malo que pueda sonar. Muchas veces no hablamos por el miedo, pero éste no tiene lugar en la ecuación del éxito. Debemos empezar a hablar con valor, hay muchas cosas que pasan pero no se dicen por miedo, aunque la gente ya las conozca, y eso es peor”.