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¿Y el caos, Banamex?

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

La tarde del domingo mucha gente procuró meterse a su casa. La noticia de la muerte del líder criminal Nemesio Oseguera, “El Mencho”, estaba en todos los chats de WhatsApp.

Para la tarde del día siguiente, este lunes, Citi anunció que tiene más interesados en comprar acciones de Banamex. ¿Cómo? ¿Gente atraída por uno de los bancos de este país?

Creo que hay tres historias en marcha que prevalecen en las sobremesas: la de los que apoyan incondicionalmente al partido político Morena; la de aquellos que critican absolutamente todo al partido gobernante; y la de quienes aprovechan el momento.

Los primeros no reconocen fallas; los segundos están ciegos a los aciertos; y los terceros rebasan al resto. Lean:

“Citi anunció hoy que ha celebrado acuerdos con varios inversionistas institucionales y family offices para adquirir en conjunto 24% de participación accionaria en Grupo Financiero Banamex, S.A. de C.V.”. ¿Pero cómo? ¿No lo había comprado Fernando Chico Pardo?

Vamos por partes. Este conocido inversionista mexicano ya se hizo del 25 por ciento de las acciones del negocio y es oficialmente el presidente de ese banco mexicano.

Pero Citigroup, que controlaba la mayoría de las acciones, puso en venta otro 24 por ciento de Banamex. Su intención inicial, desde hace años, fue venderlo como coche usado: todo o en partes. Optó por lo segundo y va bien.

¿Por qué es importante lo de este lunes? Porque quienes entran a comprar este otro pedazo son inversionistas extranjeros con mucha experiencia en el negocio, lo que sustenta que están viendo algo que quizá mucha gente no: un buen futuro, pues.

Citi informó que los compradores de esta otra participación incluyen a General Atlantic, de Nueva York; Afore SURA, de Colombia; Banco BTG Pactual, de Brasil; Chubb, de Suiza; y dinero de los fondos administrados por Blackstone, Liberty Strategic Capital y Qatar Investment Authority. Aquí no hay improvisados.

Todos esperan que las autoridades aprueben la adquisición y asumo que todavía tienen manera de zafarse. Pero no lo hicieron, pese al contexto.

Un día antes, las conversaciones caseras hablaban de inseguridad. Imágenes de vehículos en llamas y el humo que cubrió Puerto Vallarta validaban la posibilidad del caos. Uno que otro medio habló de un “levantamiento” nacional de los narcotraficantes del país.

Me da la impresión de que los criminales no basan sus acciones en un movimiento social. Si lo que quieren estos bandidos es dinero, seguramente están organizando hoy sus pandillas ante la ausencia de un líder tan relevante como el fallecido “Mencho”.

No los imagino organizando una revolución insurgente. Llamar a sus reacciones del domingo un “levantamiento” me parece inadecuado, digamos. Ojalá que la autoridad haga lo suyo y detenga el daño que hacen a la sociedad.

Pero, a decir de la decisión de los postores por Banamex, este negocio financiero de México bien vale otros 2 mil 500 millones de dólares, que deberán desembolsar cuando las autoridades validen la nueva transacción.

Insisto en que el negocio inercial de México es suficientemente estable. El año pasado, el país ratificó su primer lugar como proveedor y cliente de la nación más poderosa del mundo. Business as usual.

Pero seamos realistas: esa no es la ruta a la prosperidad. Las fábricas dan empleo, pero no necesariamente buenos salarios.

Quizás Chico Pardo, los de Blackstone y los de Sura sí se harán más ricos con el antiguo negocio de prestar dinero en el viejo juego de doblar fierros y hacer cables para los vecinos.

La verdadera salida de la pobreza está en la agenda que empujan la presidenta Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard con su discreta agenda de creación de tecnología propia.

Ayer 23 de febrero, el secretario de Economía presentó el Innovafest 2026, que iniciará en Monterrey y tendrá sede en cinco estados este año. También arranca mañana en Mérida el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto (FLII), el más grande en su tipo en todo el continente.

Hay dinero comprando bancos mexicanos y también buscando proyectos nuevos y locales en esta era de disrupción tecnológica. ¿El caos? No sé, no lo veo.

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Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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