A fines de agosto, en medio de una fuerte caída del peso argentino, los proveedores mundiales del gigante petrolero YPF recibieron una sorpresa no deseada en sus correos electrónicos: un aviso de cuatro páginas informando que los contratos en dólares se pagarían a un tipo de cambio establecido, mucho más débil que el oficial.

En el documento sin fecha y sin firmar, obtenido por Reuters, YPF fijó el tipo de cambio en 45.19 pesos por dólar durante 90 días, aproximadamente un cuarto por debajo del precio actual, diciendo que enfrentaba un desafío “sin precedentes” en medio de los límites de precios del combustible impuestos por el gobierno y una crisis financiera en ciernes.

La medida de YPF, controlada por el Estado, sacudió a los proveedores y a las empresas energéticas mundiales, y probablemente conducirá a una desaceleración de las operaciones en la gigantesca reserva de esquisto Vaca Muerta, donde las empresas extranjeras fueron atraídas por promesas de estabilidad bajo el presidente liberal pro-mercado, Mauricio Macri.

Ahora están preocupadas. Macri fue derrotado en las primarias el mes pasado por su rival peronista de izquierda Alberto Fernández, quien ahora es el favorito para ganar la elección presidencial de octubre. El país también está lidiando con recientes controles de capitales y una creciente crisis de deuda.

“Hablan acerca de cómo Vaca Muerta es la gallina de los huevos de oro. Bueno, la gallina está por morir”, dijo a Reuters un alto ejecutivo de una compañía de energía que tiene contratos con YPF y que recibió la carta.

Su empresa tendrá pérdidas por “millones y millones de dólares por mes”, agregó.

Se cree que Vaca Muerta, que cubre un área del tamaño de Bélgica en la Patagonia argentina, contiene una de las mayores reservas mundiales de petróleo y gas no convencional. Gran parte de su extensión está sin explotar.

Martina Gallardo-Barreyro, vicepresidenta y analista de Moody’s que se especializa en petróleo y gas en América Latina, dijo que un congelamiento del precio del combustible por parte del gobierno y el posterior cambio de divisas de YPF implicaron una desaceleración definitiva de las operaciones en Vaca Muerta, aunque el alcance total es aún desconocido.

“Los proyectos que están al límite de no ser económicamente viables serán pospuestos. Los proyectos se pospondrán para mantener efectivo. Esto es lo que sucede. Cuando no tienes una visión clara de lo que va a pasar en tus ingresos y el costo de financiación, son circunstancias muy difíciles”, señaló.

Las empresas de energía de Estados Unidos involucradas en Argentina, incluidas Exxon Mobil Corp y Halliburton, no comentaron sobre el congelamiento del tipo de cambio ni confirmaron si planeaban recortar sus negocios en el país. El presidente ejecutivo de Halliburton, Jeffrey Miller, a principios de septiembre citó “vientos en contra políticos y fiscales en Argentina” como una de las condiciones que restringen la mejora de las perspectivas de la compañía para este trimestre.

El portavoz de Chevron, Ray Fohr, dijo que “un entorno empresarial estable y predecible es esencial para atraer capital de inversión en la escala necesaria para garantizar el crecimiento y la expansión de Vaca Muerta”.

La medida de YPF se produjo después de que la moneda argentina se hundiera bruscamente luego de que Macri sufriera la derrota en las elecciones primarias.

En respuesta, el gobierno indicó que mantendría bajos los precios del combustible para proteger a los consumidores, que ya están lidiando con una profunda recesión y una inflación que supera 50% anual.