La alta demanda de equipos electrónicos a nivel mundial originada por la pandemia de Covid-19 propició, a su vez, un desabasto de chips semiconductores para la industria automotriz.

En general, el grave desabastecimiento de semiconductores está provocando retrasos en la producción de automóviles en todo el mundo.

Sobre todo, el desabastecimiento se atribuye al hecho de que, aunque la producción de automóviles se desplomó en el segundo trimestre de 2020, la demanda de semiconductores se intensificó en otras industrias.

Por ejemplo, las exportaciones mundiales de computadoras totalizaron 377,296 millones de dólares en 2020, un incremento de 6.1% interanual.

En contraste, las exportaciones de autos a nivel global fueron por 633,641 millones de dólares en el año pasado, una caída de 17.2% frente a 2019.

Los fabricantes de semiconductores se enfocaron en áreas que experimentaron aumentos repentinos en la demanda en 2020, como también ocurrió con la conectividad de red.

De ese modo, cuando la producción automotriz se recuperó en el año actual, la producción de semiconductores empezó a ser insuficiente, dada la escasa capacidad ociosa del sector.

En su último reporte trimestral, General Motors indicó que la industria automotriz está experimentando actualmente una escasez global de suministro de semiconductores, lo que ha afectado a múltiples proveedores, quienes los incorporan en las piezas suministradas a la industria terminal.

“Esperamos que la escasez de suministro de semiconductores tenga un impacto temporal en nuestro negocio”, dijo General Motors.

La perspectiva de esta compañía automotriz depende del impacto económico de la pandemia y la escasez global de semiconductores, los cuales continúan evolucionando.

Además, la empresa ha estado fabricando vehículos, sin los componentes afectados, lo que representa un valor en libros de inventario de aproximadamente 1,200 millones de dólares al 31 de marzo de 2021.

roberto.morales@eleconomista.mx