Entre 43 países evaluados, México retrocedió de la posición 35 a 37 en la edición 2021 del Índice de Competitividad Internacional (ICI) que elabora el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), con lo cual salió por primera vez desde que se elabora el estudio (2005) del grupo de países considerados como de competitividad media baja, para pasar al conjunto de naciones de competitividad baja.

Con las deficiencias que arrastra, México retrocedió en cinco de los 10 subíndices que mide la capacidad de generar, atraer y retener talento e inversión (medio ambiente, sociedad, sistema político, relaciones internacionales e innovación; mientras que mantuvo el mismo nivel en tres (derecho, gobierno y sectores precursores); y mejoró en solo dos subíndices de competitividad (economía y mercado de factores).

Al lado de México, en el grupo de países de competitividad baja del ICI 2021 se encuentran Brasil, Guatemala, India, Argentina y Sudáfrica.

En la interpretación de los resultados, el Imco afirmó que la caída de México estuvo relacionada con la menor captación de Inversión Extranjera Directa (IED) neta, la política energética gubernamental que ha relegado la expansión de las energías renovables, así como una deficiente política de salud que ha orillado a los mexicanos a tener que elevar su gasto en servicios privados de salud.

“México necesita crear condiciones para alcanzar una mayor productividad y generar bienestar para sus habitantes. Esto solo se logrará si resulta consistentemente atractivo para el talento y la inversión”, planteó Valeria Moy, directora general del IMCO.

Al presentar las variables del Índice de competitividad 2021, el cual está compuesto por 85 indicadores, categorizados en 10 subíndices, el país más competitivo fue Noruega, mientras que Nigeria se ubicó en la posición 43 -es el único país dentro de la categoría de competitividad muy baja-. México descendió dos posiciones en el ranking; ocupa el lugar 37, y está dentro del grupo de competitividad baja.

Por tercer año consecutivo, México pierde posiciones en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. En el 2018, el país se encontraba en el lugar 31, pero para el 2019, cayó al puesto 32. En 2020, la tendencia continuó a la baja y México se colocó en el sitio 35, que lo mantenía dentro del grupo de competitividad media baja. No obstante, este año salió de dicha categoría para descender a la competitividad baja.

Valentín Diez Morodo, presidente del consejo directivo del IMCO, calificó como “crudo” aceptar las fallas del país, pero el organismo privado –dijo– pone sobre la mesa diversas ideas y propuestas para México, “esperamos que sirva como instrumento para revisar aciertos y corregir errores, sólo con evaluación y acción lograremos un país más competitivo que atraiga y retenga el talento y la inversión”.

Para mejorar la competitividad, el organismo privado destacó la necesidad de la inversión privada, que sin ella no habrá crecimiento ni desarrollo económico. Pero, sobre todo, asegurar la certidumbre para nuevas inversiones en el país mediante el cumplimiento y respeto a los contratos.

En el subíndice de Relaciones Internacionales, la directora lamentó caída de 10 posiciones de México en el ranking internacional, del 30 al 40, derivado de la baja en Inversión Extranjera Directa Neta, la caída en el índice de libertad comercial, además de la escasa diversificación de exportaciones e importaciones.

“México tiene una apertura comercial mayor a la de sus socios comerciales de América del Norte con un 72% frente a 30% en Estados Unidos y 60% en Canadá. Sin embargo, esta ha caído. Han disminuido los socios comerciales efectivos y la inversión extranjera directa promedio. En el ICI 2021 hubo más ingresos por turismo que en comercio e inversión”.

En materia de salud existe una gran brecha, tan solo en la vacunación de bebés contra el sarampión existe “un abismo” y el gasto de salud por cuenta propia, “cada vez gastamos más los mexicanos, gasto de bolsillo, que es de 42.1% contra el 13.8% que realizan los noruegos).

Por su parte, México no toma con seriedad su compromiso asumido en el Acuerdo de París de contar con 35% de energías limpias para el 2024, y estamos en 21%, cuestionó Valeria Moy.

lili.gonzalez@eleconomista.mx