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¿Cómo deben prepararse las empresas rumbo al Mundial 2026?
El Mundial traerá más tráfico, más operaciones críticas y más puntos de contacto digitales, por ello la tecnología y la seguridad deben avanzar al mismo tiempo.

El 73% de las empresas planea seguir invirtiendo en tecnología.
La Copa del Mundo representa una oportunidad histórica para México. Más allá del impacto turístico y mediático, el evento coloca al país, y a sus empresas, bajo un reflector global sin precedentes. Para muchas organizaciones del mercado, esto se traducirá en picos de operación, mayor exposición digital y una dependencia aún más crítica de la tecnología.
Sin embargo, este contexto también trae riesgos que no siempre se dimensionan con la misma claridad. El International Business Report (IBR) de Grant Thornton muestra una paradoja relevante: mientras el 73% de las empresas planea seguir invirtiendo en tecnología, la preocupación por la ciberseguridad se mantiene elevada y no muestra señales de disminuir. El dato es clave porque sugiere que digitalizarse no siempre significa protegerse.
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Durante el Mundial, las empresas enfrentarán un entorno particularmente sensible. El aumento del tráfico digital, desde plataformas de comercio electrónico hasta sistemas internos, convivirá con una mayor interacción con terceros, proveedores temporales y accesos extraordinarios. Todo esto ocurre, además, cuando la operación diaria se intensifica, aumenta la dependencia de los sistemas digitales y cualquier falla puede traducirse en pérdidas inmediatas.
En este escenario, la ciberseguridad deja de ser un tema exclusivo del área de TI para convertirse en una variable de continuidad del negocio. Un incidente, por menor que parezca, puede afectar ventas, reputación, cumplimiento regulatorio o relaciones comerciales justo cuando la empresa está más expuesta.
Prepararse rumbo al Mundial de Futbol 2026 no implica únicamente invertir más, sino invertir mejor. Revisar protocolos de acceso, fortalecer controles internos, capacitar al personal y evaluar la resiliencia de los sistemas críticos son acciones que marcan la diferencia. En mi experiencia he notado que muchos riesgos no provienen de ataques sofisticados, sino de descuidos básicos en momentos de alta presión operativa.
El Mundial será un catalizador de oportunidades, pero también una prueba de madurez para las empresas del mercado. Entender que la tecnología y la seguridad deben avanzar al mismo tiempo será clave para aprovechar el impulso del evento sin poner en riesgo la operación. No se trata solo de incorporar nuevas herramientas, sino de hacerlo con controles claros, procesos definidos y una visión de continuidad del negocio.
Cuando la visibilidad crece, también lo hace la exposición. El Mundial traerá más tráfico, más operaciones críticas y más puntos de contacto digitales que no siempre están bajo control. Prepararse no significa frenar la innovación ni limitar el crecimiento, sino asegurarse de que la tecnología que se incorpora esté respaldada por criterios claros de seguridad y continuidad operativa.



