Los seguros para cubrirse del riesgo de impago de Deutsche Bank (DB) se han disparado con fuerza en los últimos días. Los conocidos como Credit Default Swaps (CDS), un termómetro de cómo se percibe la solvencia de una compañía, han duplicado su precio en poco más de 15 días, ante el temor de que el mayor banco de Alemania no pueda hacer frente a sus obligaciones con los bonistas.

El CDS para cubrir el riesgo de impago de bonos de Deutsche Bank a cinco años ha pasado de cotizar a menos de 100 puntos básicos el 20 de enero, a superar los 220 puntos básicos, señal de que los inversionistas dudan de la solvencia del gigante germano.

Las acciones del banco con sede en Francfort se desplomaron el lunes 9.5 por ciento. Ayer martes comenzó subiendo el valor de sus títulos, pero las pérdidas reemprendieron su marcha, por lo que sus precios han registrado sus niveles más bajos desde 1992.

Para tratar de calmar a los inversionistas, Deutsche Bank emitió el lunes pasado un comunicado en el que aseguró contar con reservas suficientes para hacer frente a los compromisos de pago que tiene en bonos híbridos.

Según la entidad, dispone de capacidad de pago de unos 1,000 millones de euros, para pagar los intereses de bonos conocidos como Additional Tier 1 (AT1), que tienen un valor de 350 millones de euros.

Deutsche Bank calcula que su capacidad de pago para este año es de 4,300 millones de euros, después de resultados. También menciona que dispondrá de otros 1,600 millones de euros por la venta de 19.99% que controla en el banco Hua Xia Bank. También dispondría de otros 1,900 millones de euros para hacer frente a posibles pérdidas.

Por su parte, John Cryan, presidente ejecutivo de la entidad financiera, explicó en un comunicado que a pesar de la reciente volatilidad del mercado y las previsiones de desaceleración del crecimiento económico, que han afectado los ingresos de los principales bancos de Europa, DB sigue siendo absolutamente sólido como una roca , debido a su fuerte posición de capital y riesgo .

Sin embargo, el calvario del gigante financiero alemán tuvo otra estación de penitencia a mediados de enero, cuando anunció pérdidas anuales en el 2015 por valor de 6,700 millones de euros.