La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, consideró que la respuesta a las crecientes desigualdades que alimentan el populismo es más liberalización y una globalización que respete las reglas y tenga en cuenta el medio ambiente y la inclusión.

En una entrevista publicada el por Les Echos, subrayó que el FMI aboga por una mayor apertura, “en particular en los servicios”, porque eso permitiría aumentar la productividad.

“Pero lo esencial es que la globalización debe evolucionar de una forma diferente, con un mejor respeto de las reglas y del medio ambiente y con una preocupación deliberada para incluir a los pueblos” añadió.

Lagarde cree que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene razón cuando dice que la libre competencia debe ser justa en todos los aspectos.

“En muchos aspectos, Donald Trump tiene razón”, asegura Christine Lagarde.

A su juicio, la mayor preocupación actual no es tanto la situación económica, que “no es alarmante”, sino “indudablemente” la política, cuya evolución puede acarrear “graves consecuencias económicas”.

La representante del FMI destacó que mientras desde hace cuatro décadas progresaban en el mundo la democracia, la esperanza de vida y las condiciones sanitarias, por primera vez en el 2017 disminuyó “ligeramente” el número de regímenes democráticos.

Además, tachó de “realmente preocupante” el aumento de los populismos registrado en elecciones recientes y “una apetencia por regímenes autoritarios, tanto de derechas como de izquierdas”.

“Las elecciones recientes mostraron el auge de los populismos y una apetencia por regímenes autoritarios, tanto de derecha como de izquierda, que es realmente preocupante”, aseguró.

Sin embargo, Lagarde no considera que haya un estallido de la zona euro.

Más allá de las peculiaridades de cada país, constató que en muchos se da un estancamiento del nivel de vida de las clases medias, un agravamiento de las desigualdades y un enfado con las élites “que no han sido sancionadas por los errores cometidos”, lo que hace atractivas “tesis simplistas y populistas”.

Para la exministra francesa, los riesgos financieros actuales son la “periferia” del sistema bancario y la deuda pública y privada, que ha seguido aumentando y representa actualmente 220 % del Producto Interno Bruto (PIB) global, 60 % más que hace 10 años.

Sobre la zona euro, vio alentadora la mejora de las cifras de desempleo, pero consideró imperativo “concluir la construcción del euro y finalizar la unión bancaria”, así como crear un gran mercado de capitales y modificar las políticas fiscales, algo que la situación italiana ha complicado.